Una furgoneta bomba estalló hoy en una zona de negocios del este de Madrid sin causar heridos aunque sí daños importantes, en un atentado que el gobierno atribuyó inmediatamente a ETA.
Durante su visita al lugar del atentado, el ministro de Interior, Alfredo Perez Rubalcaba, interpretó el atentado como una reacción de ETA a la prohibición judicial de dos partidos independentistas vascos.
Se trata de D3M y Askatasuna, considerados por el Tribunal Supremo cono testaferros de Batasuna, el brazo político ilegalizado de ETA, que en más de 40 años de violencia por la independencia del País Vasco (norte) ha matado a 825 personas.
La explosión pudo oírse en un amplio radio a la redonda, causó daños importantes en los carros y edificios de los alrededores y dejó un cráter de un metro de profundidad en el suelo.
Varios llamados anónimos a los bomberos, a los servicios sanitarios de urgencia y a la Cruz roja alertaron de la inminente explosión de una furgoneta en la calle Ribera del Loira.
El vehículo fue robado la víspera en la región de Madrid, precisó el ministro del Interior. Sin embargo, el grupo armado, que atentaba en la capital española por primera vez desde diciembre del 2006, cuando colocó un carro bomba en el aeropuerto que mató a dos ecuatorianos, no dispone de estructura permanente en Madrid, añadió el ministro.
El atentado se produjo cerca de las oficinas de la empresa constructora Ferrovial, que participa de los trabajos del tren de alta velocidad vasco, blanco de los atentados de ETA.
La última víctima mortal reivindicada por ETA fue el responsable de una empresa que trabaja en ese proyecto, muerto a tiros el 3 de diciembre pasado en Azpeitia, en el País Vasco (norte).
«Cuando llegué a la oficina, la policía estaba por todas partes y había helicópteros sobrevolando. La policía montó un cordón de seguridad», relató Simón, un francés de 29 años que trabaja en el barrio.
«Nos dijeron que había un anuncio de bomba, que debíamos alejarnos de las ventanas. Y de golpe ¡bum!. Vimos cómo se rompían las ventanas. Los ordenadores dieron un pequeño salto», relató el testigo.
«Todo cayó al suelo en otra parte de las oficinas. Después nos dijeron que nos dirigiéramos más hacia el interior del edificio, lejos de las ventanas, porque quizás había otra bomba. Se ve mucho humo. La policía está por todas partes», narró el empleado francés.
Desde Bilbao (norte), el presidente del gobierno regional, el nacionalista Juan José Ibarretxe condenó el atentado de la manera «más enérgica» y pidió a ETA que «desaparezca de una vez por todas».
ETA había cometido un atentado en este mismo recinto ferial madrileño, hace justamente cuatro años –en febrero del 2005–, algunas semanas antes de las anteriores elecciones vascas, haciendo estallar un carro con 30 kg de explosivos que causó 40 heridos.
La organización separatista armada vasca ETA, que atentó hoy en Madrid por primera vez en dos años, ha matado a 825 personas en los 40 años que lleva luchando contra el Estado español y a favor de la independencia de esta región.
ETA (Euskadi Ta Askatasuna, Patria Vasca y Libertad) figura desde 2001 en la lista europea de organizaciones terroristas y también en la del departamento de Estado estadounidense.
La organización se creó para lograr la independencia de «Euskal Herria», el Gran País Vasco, que abarca desde el río Adour, en Francia, hasta el río Ebro, en España, incluyendo las regiones autónomas españolas del País Vasco y Navarra, así como el País vasco francés (suroeste del vecino país).
Desde su primer atentado, el 7 de junio de 1968, ETA ha matado a 825 personas.
Desde su creación ETA ha perdido a unos 200 activistas, según los independentistas.
Más del 90% de las víctimas de ETA fueron asesinadas cuando el dictador Francisco Franco ya había muerto, en noviembre de 1975, tras lo cual se restableció la democracia en España.
Uno de los primeros atentados espectaculares de ETA fue el asesinato, con explosivos, en el centro de Madrid, del almirante Luis Carrero Blanco, a quien Franco había nombrado presidente.
La policía y el ejército han sido los blancos privilegiados de la organización armada, que utiliza carros bomba para cometer sus atentados y los llamados asesinatos selectivos para liquidar a sus víctimas, entre las que también hay numerosos civiles.
ETA no suele perpetrar atentados masivos indiscriminados, y el saldo de su acción más sangrienta (21 muertos en un hipermercado de Barcelona, en 1987) fue atribuido por los independentistas a un error de coordinación logística.
Los objetivos de ETA eran defendidos en el ámbito político por la coalición radical Batasuna y sus predecesoras Herri Batasuna (HB) y Euskal Heritarrok (EH), que en diversas elecciones logró entre el 12% y el 18% de los sufragios del electorado vasco.
Batasuna fue declarada ilegal en España en marzo de 2003 por el Tribunal Supremo español.
En 2008 la justicia española suspendió la actividad de otros dos partidos independentistas, ANV y PCTV, prohibiéndoles presentarse a las elecciones legislativas españolas del 9 de marzo y ayer prohibió presentarse a las elecciones regionales vascas a otros dos partidos independentistas, D3M y Askatasuna por sus lazos con Batasuna y ETA.
ETA fue fundada el 31 de julio de 1959 por estudiantes nacionalistas frente al «inmovilismo» del Partido Nacionalista Vasco (PNV, moderado) ante el franquismo y creado a finales del siglo XIX sobre la base de la ideología étnica, antiespañola y ultracatólica de su fundador, Sabino Arana.
ETA anunció una tregua en marzo de 2006 que interrumpió con el atentado del 30 de diciembre de 2006 en el aeropuerto de Barajas, en el que murieron dos ecuatorianos.
Durante esa tregua, que duró hasta junio de 2007, el gobierno español intentó negociar el fin de la organización por tercera vez.
En junio de 2007 ETA reanudó sus actividades violentas, a la vez que las policías española y francesa incrementaban sus operativos contra la organización y detenían a decenas de presuntos miembros. Desde entonces ETA mató a seis personas.