Un nuevo atentado antichiíta con coche bomba dejó hoy 16 muertos en la ciudad de Kufa, en el sur de Bagdad, en un nuevo golpe para la credibilidad del gobierno de Nuri al Maliki, del cual los partidos sunitas podrían retirarse próximamente.
Las ciudades santas chiítas del sur de Irak, Nayaf, Kerbala y Kufa, han sido muchas veces blanco de extremistas sunitas vinculados a la rama iraquí de la red terrorista Al Qaeda.
El atentado del martes fue perpetrado en una calle atestada de comercios.
«Recibimos los cuerpos de 16 personas muertas en el atentado y otras 38 están siendo atendidas», dijo a la AFP Basim Naema, un responsable del ministerio de Salud para la provincia de Nayaf, donde se encuentra Kufa.
La explosión destruyó completamente un restaurante de dos pisos y dañó varios comercios en una calle comercial de la ciudad, situada a 150 km al sur de Bagdad, constató un periodista de la AFP.
El alcalde de la ciudad chiíta, Abu Dhar Yusef, criticó la lentitud de los servicios de rescate y de seguridad.
Cientos de personas se reunieron en el lugar, gritando «Â¡No, no a América!» y «Â¡No, no a los terroristas!». Muchos criticaban a las fuerzas de seguridad y al gobierno por su inacción frente a los atentados.
«Â¿Cómo pudo el chofer del coche bomba franquear todos los puestos de control y estacionar su vehículo en una zona prohibida? El gobierno debe reconocer que no logra proteger a su pueblo», denunció Ahmed Mohamed, de 40 años.
El 30 de diciembre de 2006, 50 personas murieron en la explosión de un coche bomba en Kufa, una ciudad a la cual los chiitas acuden regularmente en peregrinaje.
Los atentados masivos en los lugares públicos que tienen como blanco a civiles en las ciudades y barrios chiitas son la marca de grupos extremistas sunitas vinculados a la red terrorista Al Qaida, que detesta a los chiitas, a quienes considera impíos y aliados de los estadounidenses.
Como represalia, las milicias chiitas, a veces con la complicidad de las fuerzas de seguridad, donde la comunidad chiita es mayoritaria, secuestran y asesinan regularmente a sunitas que viven en zonas mixtas, cuyos cuerpos son hallados cada día en las calles de Irak, sobre todo en Bagdad.
En otros actos de violencia murieron cuatro iraquíes, dos de ellos policías.
«Un hombre que vestía un chaleco cargado de explosivos se hizo estallar frente al cuartel general de la policía de Jelaula (a 170 km al noreste de Bagdad), matando a dos policías e hiriendo a 20 personas, entre ellas a civiles», declaró el teniente de policía Ahmed Ali.
Por otro lado, dos jóvenes murieron en la explosión de una bomba al paso de su coche en Zafaraniya, en el sureste de Bagdad, que dejó también a cuatro personas heridas, incluidos una mujer y un niño, indicó una fuente hospitalaria.
En el plano político, el gobierno del chiita Nuri al Maliki, ya debilitado por la retirada del apoyo de los chiitas radicales liderados por Moqtada Sadr en abril, podría ser abandonado pronto por los partidos sunitas, lo cual daría una estocada final al gobierno de unidad nacional.
Desde hace varios días, responsables sunitas amenazan con retirarse del gobierno porque consideran que no son consultados en la toma de decisiones importantes.
El vicepresidente iraquí, Tarek al Hachemi, afirmó el lunes a la televisión estadounidense CNN que si no se hacía nada para mejorar la situación, el Partido Islámico se retiraría del gobierno el 15 de mayo.
Este partido integra el Frente de la Concordia, la coalición sunita que posee 44 escaños de los 275 en el Parlamento y controla seis ministerios.
En abril, la corriente de Moqtada Sadr había anunciado su retirada del gobierno, aunque sigue controlando otros seis ministerios.
El Pentágono anunció hoy el envío de diez brigadas de combate adicionales a Irak, lo que consideró suficiente para mantener operacionales las fuerzas hasta fin de este año.
No se tomaron decisiones sobre el futuro nivel de las fuerzas, pero las órdenes de despliegue harán posible mantener hasta 20 brigadas de combate en Irak hasta fin de año, dijo Bryan Whitman, portavoz de la secretaria de Defensa de Estados Unidos.
Whitman dijo que las 10 brigadas de combate, todas en servicio activo del Ejército, habían recibido la orden de desplegarse entre agosto y diciembre de este año.