Nuevo ataque de Sendero Luminoso con 4 muertos genera alarma en Perú.
La muerte de cuatro policías en una nueva emboscada de la guerrilla maoísta Sendero Luminoso el miércoles generó alarma en Perú, cuyos ataques han dejado en menos de dos meses más de 20 policías y militares muertos, así como disparos contra helicópteros, según un balance de las autoridades peruanas conocido el jueves.
Los ataques se producen cada vez con más frecuencia en Perú en dos regiones cocaleras amazónicas consideradas «zonas rojas», al noreste y al sudeste del país, donde operan grupos armados a los que el gobierno cataloga como rezagos de Sendero Luminoso que actúan en alianza con narcotraficantes.
Unos 40 hombres atacaron con granadas y metralletas a un convoy policial en una ruta en el valle del Alto Huallaga, unos 600 km al noreste de Lima, y mataron a los policías, dejando heridos a otros tres.
La misma metodología fue usada el 15 de este mes en la región surandina de Vizcatán, en el valle de los ríos Apurimac y Ene -departamento de Ayacucho-, donde murieron otros tres policías.
El ataque más grave, con 12 soldados y dos civiles muertos -el peor en la presente década- se consumó en esa misma zona el 9 de octubre.
El primer ministro Yehude Simon reveló que en un viaje que realizó a fines de octubre a Vizcatán el helicóptero militar en el que viajaba fue atacado con disparos desde tierra.
«Sobrevolé la zona, incluso intenté descender porque quería ver las condiciones en que combaten los soldados y aunque parezca mentira nos dispararon; ahí hemos podido perder la vida también», dijo a América TV la noche del miércoles, señalando que prepara otra visita al lugar.
Simon admitió que en esa región selvática hay «zonas liberadas de todo el tiempo» controladas por Sendero Luminoso, sin población y donde los senderistas siembran coca para el narcotráfico. Ahora se están dando duros golpes en el lugar contra la alianza «narcoterrorista», afirmó.
«La zona es terriblemente difícil, creo que hemos ninguneado el tema, no hemos medido la potencialidad de ellos, pero tengo fe en que todo va a terminar bien», anotó, atribuyendo la reacción de los senderistas a que la policía y el ejército los están combatiendo en sus refugios.
El presidente Alan García dijo este jueves a periodistas que los recientes ataques son perpetrados por «narcos disfrazados de terroristas políticos» y advirtió que «los cárteles mexicanos de la droga intentan capturar a Perú», lo que activa la violencia senderista.
El ministro de Defensa, Antero Flores Aráoz, estimó en el Congreso que el problema de la violencia armada «más que de terrorismo es de narcotráfico», el cual se asocia con remanentes senderistas.
Por su parte, el experto en temas de narcotráfico Jaime Antezana opinó que el «narcoterrorismo» ha logrado una recomposición y recuperación de su capacidad para ejecutar acciones armadas con el objetivo de detener la erradicación de cultivos de coca en los dos principales valles cocaleros.
Los valles del Alto Huallaga (noreste) y de los ríos Ene y Apurímac (sudeste) son zonas en donde se refugian columnas de Sendero Luminoso. La organización fue derrotada militarmente en la pasada década, y su fundador, Abimael Guzmán, está preso a perpetuidad.
Perú es, junto a Colombia y Bolivia, uno de los principales productores mundiales de coca, que entre otros usos sirve para producir cocaína.
Las autoridades peruanas estiman que Sendero Luminoso no dispone de más de 200 efectivos, que vivirían camuflados entre la población.
Perú vivió una guerra interna de 1980 a 2000 contra la guerrilla senderista, que dejó unos 70.000 muertos.