El ejército estadounidense reconoció por iniciativa propia haber matado a nueve niños y seis mujeres en un ataque dirigido contra miembros de Al Qaida en el norte de Irak, mientras dos atentados el viernes dejaban seis víctimas más, cuatro de ellas civiles.
El ataque estadounidense tuvo lugar el jueves en la región del Lago Tharthar, a unos 100 km al noroeste de Bagdad, convertida en bastión de la rama iraquí de Al Qaida.
«Diecinueve presuntos insurgentes, así como 15 mujeres y niños, murieron en una operación» contra Al Qaida, indicó un portavoz militar en un comunicado.
Según la fuente, los servicios secretos recibieron informes de una reunión de responsables de Al Qaida en la región. Cuatro sospechosos murieron en un primer ataque aéreo, mientras otros insurgentes intentaron replegarse a otra posición y entablaron un tiroteo.
«En respuesta, aviones de apoyo atacaron al enemigo. Tras haber tomado el control de la zona, las fuerzas terrestres constataron que otros 15 terroristas habían sido abatidos, así como seis mujeres y nueve niños», añadió.
«Dos sospechosos, una mujer y tres niños resultaron heridos y un presunto terrorista fue apresado», añadió.
El mando norteamericano afirmó «lamentar que hayan muertos o heridos civiles», anunció la apertura de una investigación y prometió indemnizar a los familiares de las víctimas. «Trabajamos en estrecha colaboración con las oficiales iraquíes locales y les jefes tribales para establecer los hechos», agregó.
El ejército norteamericano reconoce raras veces por propia iniciativa haber matado a civiles, pese a que muchos iraquíes fueron víctimas de «daños colaterales» desde la invasión en marzo de 2003.
A finales de septiembre, el ejército estadounidense afirmó lamentar las víctimas civiles provocadas por la guerra contra Al Qaida, después de haber sido acusada de dos incidentes que costaron la vida a por lo menos 19 civiles iraquíes. Asimismo el 5 de octubre, el ejército estadounidense afirmó haber matado a 25 «criminales» en un ataque aéreo al norte de Bagdad, pero las autoridades locales aseguraron que se trataba de civiles.
Nunca se ha contabilizado el número de víctimas civiles en las operaciones militares en Irak. El balance de muertos atribuido a la violencia en todas sus formas desde marzo de 2003 es evaluado en más de 80.000 personas por la organización independiente Iraq Body Count.
En el primer día de la gran fiesta religiosa musulmana del Fitr, que marca el fin del Ramadán, el mes de ayuno musulmán, cuatro civiles más murieron el viernes en dos atentados que causaron un total de seis víctimas.
Un niño de siete años y un adulto murieron, y al menos 20 menores resultaron heridos, cinco de ellos de gravedad, en un ataque contra un área de juego perpetrado por un kamikaze, según fuentes policiales y médicas.
Decenas de niños jugaban en un terreno de la ciudad de Tuz (180 km al norte de Bagdad) cuando un hombre se acercó empujando una carreta cargada de caramelos y la hizo estallar en la entrada del área de juego.
«El adulto que murió en el atentado acababa de dejar a su hijo en el lugar, pero quedó preocupado al ver el comportamiento sospechoso del vendedor de caramelos y trató de alejarlo. Fue en ese momento cuando el kamikaze hizo explotar la bomba», precisó un oficial de policía.
Muy gravemente herido, el asaltante sobrevivió y fue evacuado al hospital de Kirkuk.
En Bagdad, por lo menos cuatro personas, dos de ellas civiles, murieron y unas 15 resultaron heridas en la explosión de un coche bomba al paso de un patrulla de policía, según fuentes de seguridad.
El jueves por la noche, al menos ocho personas murieron en Bagdad y otras 20 resultaron heridas en un atentado suicida con coche bomba contra un café. El kamikaze estrelló su vehículo contra el local, donde grupos de jóvenes jugaban al dominó y hablaban tranquilamente.
Las fuerzas armadas estadounidenses anunciaron el viernes que abrieron una investigación sobre la muerte de nueve niños y seis mujeres en un ataque aéreo al norte de Bagdad, y prometieron indemnizar a los allegados de las víctimas.
«Las fuerzas de la coalición investigan sobre el incidente, como hacemos con cada incidente en el que hay víctimas civiles implicadas», afirmó un comunicado castrense norteamericano. «Trabajamos en estrecha colaboración con los oficiales iraquíes locales y los jefes tribales para establecer los hechos», agregó.
Por su propia iniciativa, el ejército de Estados Unidos reconoció haber matado a nueve niños y seis mujeres en un ataque aéreo que llevó a cabo el jueves contra unos insurgentes de la red Al Qaida en la región del lago Tharthar, a unos 100 km al noroeste de Bagdad, entre las provincias de Salahedin y Al Anbar.
Un total de 19 insurgentes murieron también en este ataque, según los militares norteamericanos.
«Nos comprometemos a responder plenamente a las necesidades de los que resultaron afectados» por este ataque, agrega el comunicado. «La política de las fuerzas de la coalición es tomar todas las precauciones para proteger a los civiles inocentes y neutralizar a los elementos hostiles».
La comandancia estadounidense en Irak señala regularmente la apertura de investigaciones tras operaciones o incidentes que conllevan muertes civiles iraquíes, pero sus resultados raramente se hacen públicos.