Los narcotraficantes constantemente cambian de estrategias para transportar droga y dinero, producto de transacciones relacionadas con los narcóticos, por ello adquieren vehículos «especiales», con fondo doble que, por lo regular, pasa desapercibido, pues el diseño está muy bien escondido.
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Recientemente, la División de Análisis e Información Antinarcótica (DAIA) localizó cuatro picops en Retalhuleu que estaban diseñados para transportar por lo menos unos 300 kilos de cocaína o millones de quetzales.
Lo curioso de este caso es que uno de los automotores tenía el fondo doble debajo de la palangana, aunque a simple vista no se detectaba; al observar detenidamente se percibían los siete tornillos o tuercas que servían de tapadera al fondo, informó un investigador de la división.
Pese a que antes el único problema era el transporte de droga, en los últimos días surgió otro factor, el dinero obtenido de las transacciones monetarias relacionadas con este acto ilícito.
Para viajar es legal que una persona lleve US$10 mil dólares, pero si se pasa de esta cantidad se convierte en ilegítimo y empiezan las sospechas, es por ello que los que operan con el narcotráfico prefieren utilizar esos vehículos, que en varias ocasiones han pasado inadvertidos.
CAPTURADOS
En los últimos días, la DAIA, en conjunto con el Distrito Central y la División Especializada en Investigación Criminal (DEIC) han capturado a varias personas «sospechosas», quienes llevaban dinero y drogas en el interior de vehículos con doble fondo.
El pasado 8 de julio, las fuerzas de seguridad capturaron en Huehuetenango a dos presuntos narcotraficantes, identificados como Rolando Edílzar y Luis Fernando Vásquez Ordóñez, de 24 y 18 años, respectivamente, quienes participaban en una transacción de droga en la frontera entre México y Guatemala.
La aprehensión se efectuó tras una denuncia donde se daba a conocer que estas personas transportaban en un vehículo gran cantidad de dinero y droga.
Lo develado se confirmó cuando la Policía dio persecución a estas personas, que llevaban un compartimiento secreto dentro del automotor con gran cantidad de dinero en billetes mexicanos y nacionales.
Dos días antes, los efectivos policiales detuvieron en la zona 18 a Jennifer Waleska Valle Solórzano, de 27 años, quien tenía más de medio millón de dólares en su vehículo, así como kilo y medio de efedrina.
La detención fue similar al primer caso; luego de una llamada de denuncia y tras una investigación días antes, se logró la aprehensión de esta mujer, quien conducía un automóvil convertible a nombre de Daniel Prieto Monroy, supuesto residente de Atescatempa, Jutiapa.
En la mayoría de casos los detenidos son individuos que llevan el dinero de un punto a otro por cierta paga; cuando éstos caen, reciben la orden de no revelar el nombre de ninguno de los involucrados, pues en la mayoría de casos ellos deben «justificar» la situación.
Si los aprehendidos informaran a la policía quiénes son los que dirigen estos hechos reñidos con la ley, podrían «darse por muertos», «porque si caen, deben caer solos», afirma una fuente.
OPERATIVOS ANTINARCí“TICOS
Tras lo ocurrido y por varios problemas en el interior del país relacionados con drogas, las unidades y divisiones especializadas en investigación realizan monitoreos y operativos antinarcóticos en varios puntos del país, donde se cuenta con denuncias que apuntan a las acciones anómalas que acontecen en esos lugares, principalmente en la Franja Transversal del Norte.
Miembros de la DAIA sostienen que su lucha contra el flagelo es constante, pues si la problemática no se detiene se agudizará, por ello se trabaja, pese a las consecuencias que se puedan obtener de esto.
Las drogas de mayor consumo en Guatemala son la cocaína, la marihuana y últimamente la pseudoefedrina -prohibida recientemente en el país-, las cuales son buscadas por jóvenes menores de edad, pero también por un buen porcentaje de pandilleros.
El comercio y la distribución de narcóticos dejan «muy buenas» cantidades de dinero para sus distribuidores, quienes se encuentran en el Barrio El Gallito, sin descartar otros puntos como las zonas 4, 9, 10 y 18.
Pese a que Guatemala no es un «gran consumidor» el flagelo se incrementa constantemente entre la población más joven, que asiste a centros nocturnos con el fin de conseguir los narcóticos.
Por ello, la Comisión Contra las Adicciones y el Tráfico Ilícito de Drogas (SECCATID), busca fortalecer los programas de prevención en colegios de niños y jóvenes, para evitar se involucren con las drogas y alcohol.
A criterio de SECCATID, para contrarrestar la problemática es importante fortalecer la autoestima de la niñez y la juventud, para que sostengan una decisión firme de lo que se debe hacer correctamente.