«Nuevas estrategias para reducir la pobreza extrema» (II)


La última presentación del primer dí­a del seminario fue realizada por la doctora Liliana Meza, secretaria técnica del Gabinete Social de México, quien a pesar -según ella lo manifestó- de haberse formado en universidades norteamericanas de tendencia neoliberal, reconocí­a que el desarrollo del capital humano, que la baja productividad económica, que la pobreza y déficit nutricional y patrimonial no se pueden superar sin la intervención del Estado.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

Compartió cómo se están implementando los programas de desarrollo social en México, señalando que participan la Secretaria de Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social, la Secretaria de Desarrollo Social y los gobiernos estatales y municipales, cubriendo la totalidad del paí­s.

 

La experiencia de Guatemala fue expuesta por la primera dama de la Nación, Sandra Torres de Colom, quien explicó que Cohesión Social es una instancia de mediación, que los ejecutores son los ministerios y secretarias, el Infom con sus diferentes responsabilidades, para reducir la pobreza. El programa trabaja en municipios especí­ficos catalogados como los más pobres del paí­s, de los cuales esperan cubrir 146 al final del presente año, que en dichas circunscripciones la población mayoritariamente es indí­gena, integrada por niños, jóvenes y mujeres del área rural y que las prioridades se centran en salud, nutrición, educación e infraestructura.

 

Este importantí­simo seminario increí­blemente fue desaprovechado por los dirigentes de Cacif, Cámara de Industria, Comercio, Agricultura, Finanzas o Fundesa; así­ como por los centros de análisis y pensamiento como ASíES, el Cien y otros, brillando por su total ausencia los miembros de esas juntas directivas que ni siquiera a sus empleados enviaron a escucharlo.

 

Igualmente, no estuvieron presentes directores, editorialistas y la gran mayorí­a de columnistas de los medios de comunicación social, como por ejemplo, Alfred Kaltschmitt, José Raúl González Merlo, Pedro Trujillo, Juan Luis Font, Gustavo Berganza, Silvia Gereda; así­ como Estuardo Zapeta, Marta Yolanda Dí­az Durán, Jorge Jacobs, Enrique Pérez, Ramón Parellada y Manuel Ayau. Tampoco estuvieron presentes, como hubiera sido el ideal, los diputados al Congreso de la República, los secretarios y demás miembros de los partidos polí­ticos que actualmente integran el Organismo Legislativo.

 

Cuánto bien, cuánto conocimiento se hubiese logrado, porque como dice una expresión popular, nadie es profeta en su tierra y seguramente viendo que gobiernos de derecha, de izquierda y de centro -como estaban representados a través de los expositores de Colombia, Chile, Brasil, México y Ecuador-  están haciendo un enorme esfuerzo y cada dí­a más intensifican la inversión social en los programas indicados, seguramente se habrí­a logrado sensibilizar y concienciar a los representantes de esos grupos de poder para que comprendieran que la inversión en el combate a la pobreza, extrema pobreza o miseria no es una bandera polí­tica sino el reconocimiento de un derecho que no permite más rezagos. En conclusión, a pesar de la ausencia, la aplicación y desarrollo de estrategias para reducir la pobreza extrema y la pobreza no pueden demorarse, la miseria fomenta la inseguridad.