Nuevas artesaní­as de Nochebuena en Guatemala


Cada fin de año, las ventas navideñas se instalan en puestos acondicionados para que la mayor cantidad posible de personas los visiten. Varias calles, que el resto del año permanecen despejadas, se ven ocupadas por ventas de adornos navideños, cohetes, luces intermitentes y diversos artí­culos que llaman la atención de todos los transeúntes.

Aní­bal Chajón Flores

Hasta hace poco tiempo, la mayor parte de las ventas navideñas ostentaban artí­culos producidos localmente. Sin embargo, la mundialización del mercado ha permitido que en los puestos se encuentre gran cantidad de productos de origen chino, cuyos precios son muy competitivos.

A pesar de ello, la tradición artesanal guatemalteca se resiste a ser vencida por la competencia asiática y encuentra nuevas formas de expresión, producto del talento de artesanas y artesanos que manifiestan su creatividad en las fiestas más alegres del ciclo anual en Guatemala.

Entre los productos artesanales más destacados se encuentran, sin lugar a dudas, los producidos en cerámica. Una de las áreas productivas de cerámica más antiguas es la de Chinautla, al norte de la ciudad capital. Desde tiempos prehispánicos, la cerámica de Chinautla ha sido considerada de alta calidad y fue parte de un complejo sistema de intercambio comercial que permitió a los antiguos pocomames controlar un importante comercio. La razón del éxito comercial de esta cerámica se debí­a a la arcilla con la cual estaba confeccionada, que permití­a un trabajo de alta calidad y durabilidad.

La Conquista Española trajo consigo la ruptura de muchas actividades artesanales, pero la cerámica no fue suprimida o sustituida, solamente transformada. Según el escritor del siglo XVII, Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán, la conquista de los pocomames fue difí­cil y violenta. Al vencer, gracias a sus armas de fuego, los españoles decidieron trasladar a la población a otro lugar, dando origen al pueblo de Mixco, donde se encuentra actualmente. Sin embargo, las ceramistas pocomames seguí­an siendo solicitadas para satisfacer la demanda de artí­culos en cerámica indispensables para la cocina y la higiene, por lo que los habitantes tení­an que recorrer varios kilómetros hasta las fuentes de arcilla de Chinautla para abastecerse, ya que Mixco no ofrecí­a condiciones para ello.

Al cabo de varias generaciones, los pocomames solicitaron autorización a las autoridades españolas para restablecer su población en Chinautla, lo que consiguieron. Es más, para el siglo XVII, un grupo de habitantes de la nueva Chinautla se trasladó al valle de Las Vacas, dando origen a lo que se conoce hoy como Parroquia Vieja, zona 6.

De manera que la tradición cerámica pocomam continuó vigente durante todo el perí­odo hispánico y se prolongó a través de la época independiente. Los diseños cerámicos cambiaron poco, solamente en aquellos puntos en que era necesaria la innovación para adecuarse a las nuevas necesidades, ya que la demanda de productos chinautlecos continuaba siendo por parte de la población maya. Así­, la vajilla reprodujo la vieja tradición cerámica del pasado, garantizando la vigencia de las formas antiguas.

Más transformador fue el siglo XX, que permitió la competencia de productos a muy bajo precio frente a la cerámica chinautleca, que seguí­a siendo solicitada por su calidad pero menos por su utilidad. Fue entonces cuando la creatividad exigió innovaciones y las ceramistas encontraron nueva inspiración en modelos incorporados desde el exterior pero que garantizaban esa unión con el pasado.

A mediados y finales del siglo XX la cerámica chinautleca conoció nuevas formas en las mismas manos y aparecieron nuevos diseños, dando paso a los ángeles de rostros redondos y aspecto infantil en vez de aquellos estilizados y con bucles, los candeleros cobraron nuevas formas, surgieron pequeñas casas que imitaban viviendas rurales con techos de teja, jarrones de formas caprichosas, ceniceros y muchos otros objetos diseñados ya con fines comerciales y que expandieron el mercado hacia otros consumidores, ya no el tradicional mundo maya de la utilidad doméstica sino del turista nacional y extranjero que quedó fascinado por la belleza de la cerámica de Chinautla.

De esa cuenta, entre las nuevas artesaní­as que pueden encontrarse en las ventas navideñas sobresalen las figuras cerámicas de Chinautla, que comprenden todos los enseres del Nacimiento: desde el Misterio, que está formado por las imágenes de San José, la Virgen Marí­a y el Niño Dios, hasta pastores, ovejas, Reyes Magos, la mula, el buey, ángeles y todo un repertorio que evidencia el talento de las ceramistas tradicionales pocomames para embellecer un Nacimiento en el que se funden la tradición, por las fuentes ancestrales de arcilla y la técnica de elaboración, con la innovación, por las nuevas formas que ha adquirido la cerámica.

Incluso añejos diseños del pasado encuentran nuevos usos. Los antiguos comales, en proceso acelerado de abandono a favor de planchas metálicas y estufas industriales, han dado origen a plataformas para colocar todo el Nacimiento. En las ventas de artesaní­as pueden verse pequeños comales con todo el Nacimiento en su interior, con piezas que también, pueden adquirirse por separado, y que solamente requieren del gusto del consumidor para presentarse como están o con un poco de paxte o musgo, para completar el arreglo del hogar en pocos minutos y con una inversión mí­nima.

La belleza de las formas novedosas de la artesaní­a no requieren de mayores adornos, el color ocre de la tierra cocida en hornos abiertos imprime una hermosura única en su género. Sin embargo, también pueden encontrarse coloreadas, por lo general con pigmentos sintéticos, para resaltar algunos rasgos y satisfacer a quienes prefieren el colorido artificial a la serenidad de la arcilla.

La vieja tradición no ha muerto, se ha transformado siguiendo las pautas culturales que le permiten a la población continuar con sus actividades artesanales, pero orientadas a nuevos consumidores, lo que garantiza su supervivencia hacia el futuro, ya que una de las condiciones para que una artesaní­a permanezca vigente es que satisfaga las necesidades de un público. Este público es en la actualidad el de los foráneos, los no chinautlecos, es decir, el resto del mundo, con lo que se ha enriquecido el patrón artesanal maya guatemalteco.