El mundo, en términos generales requiere de nuevos liderazgos que enfoquen sus energías a la transformación en temas puntuales que en el pasado y paulatinamente han atentado contra la misma humanidad.
Hace apenas unos 20 años el tema de la degradación ambiental y el desarrollo sustentable empezó a esparcirse de boca en boca, tal y como de una nueva moda se tratara, los líderes mundiales se comprometieron a promover todo tipo de medidas tendientes a frenar la tendencia del desaparecimiento de la capa de ozono y el daño ambiental al planeta, se convocaron a sendas reuniones ¿el resultado?
El sida como pandemia había aparecido apenas unos años antes, nos dimos cuenta, con una incipiente tecnología de la globalización que en ífrica existían pandemias que arrasaban con pueblos enteros, el í‰bola, las guerrillas, las luchas por los diamantes y los metales preciosos; se asumió un compromiso por apoyar los programas de democratización y equidad en ífrica, el fin del Apartheid, entre otros ¿el resultado?
Paralelo a estos procesos la Perestroika modificó en esencia la visión dual del mundo y posibilitó, nos gustara o no, un ámbito unipolar en donde las decisiones serían mucho más fáciles y efectivas, no existirían contrapesos significativos polarizados.
El 11 de septiembre trajo consigo toda una recomposición de la visión de la humanidad hacia sus propios problemas, Afganistán y los talibanes, la incursión en Irak, el surgimiento de Al-Qaeda, el petróleo, la lucha interna entre las facciones islámicas, la pretendida estabilidad en el Medio Oriente ¿el resultado?
Durante el desarrollo de estos procesos mundiales, que sin duda escaparan algunos, sin dejar la ampliación de la OTAN, el conflicto en los Balcanes y los procesos de democratización y afianzamiento de la integración en América Latina, el surgimiento de China y de la India no como mercados emergentes sino como potencias en Asia y en el mundo entero, surgían las esperanzas por encontrar el camino que condujera a la humanidad por fin por la vía de la prosperidad, el desarrollo y la cooperación conjunta, olvidaba algo importante, de fondo como mantel servido en la mesa, una serie de recetas: ajustes, liberalizaciones, privatizaciones, cero restricciones un Estado más pequeño. Sobre este aspecto, recalco que defiendo un Estado ágil, atlético, fuerte, con decisión y con capacidad de intervención.
Pero la realidad supera a la ciencia ficción, hoy vemos, tal y como lo había venido comentando en entregas anteriores, cuando me he permitido desde este medio escribir sobre la necesidad de revisar el modelo capitalista o adelantarme incluso a un proceso mundial de inflación originado por la especulación en el precio del petróleo, que el mundo y el agotado sistema necesitan una profunda revisión de modelos y el surgimiento de nuevos liderazgos que entiendan los tiempos que vivimos.
Lo primero, sería importante replantear una visión objetiva hacia adentro, ¿Qué hacemos? ¿Cómo lo hacemos?, lo segundo, reconocer que las bondades que se han predicado desde el modelo liberal no han cumplido a cabalidad con lo que se pregonaba, la riqueza no llego a donde tenía que llegar ¿Por qué?
Finalmente, dejar esta reflexión. ¿Se ha percatado de la situación en Asia en los actuales momentos?, es decir ¿Cómo se percibe la crisis desde China? En los momento que se viven la desesperación no es el mejor consejero, la prudencia, como en la filosofía oriental resultaría siendo el mejor consejero, lamentablemente la especulación y los mercados no reaccionan de igual manera…
Es urgente replantear nuevos liderazgos con nueva visión, que rompan con los modelos tradicionales, las circunstancias actuales lo demandan, el mundo no puede esperar otros 20 años. Es quizás, este, el aporte en la actual crisis económica mundial, el aparecimiento de un nuevo paradigma, de un nuevo modelo mundial de desarrollo con nuevos liderazgos.