Nueva polémica de Sarkozy


Unos miembros de la policí­a de Bruselas revisan el área cercana al Concejo Europeo, para brindar protección a los participantes de la Cumbre.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, presenta hoy en la apertura de la cumbre europea de Bruselas su polémica «Unión para el Mediterráneo», que busca relanzar las relaciones con sus vecinos del sur, aunque choca con la reticencia de varios socios europeos de Francia.


Sarkozy tuvo que aceptar grandes concesiones en su idea original a cambio del apoyo clave de la canciller alemana Angela Merkel, que rechazaba en principio un proyecto que no tení­a en cuenta a los 27 miembros de la Unión Europea.

Según el texto acordado por Francia y Alemania, la «Unión para el Mediterráneo» (UPM) busca dar «un nuevo impulso» al «Proceso de Barcelona», lanzado en 1995 por la UE para acercarse a sus vecinos del sur, desde Marruecos hasta Israel.

«La UPM tiene por vocación promover la cooperación de dimensión regional» sobre la base del «desarrollo de nuevos proyectos», por ejemplo el saneamiento del Mediterráneo, indica el documento que Sarkozy y Merkel tienen previsto presentar durante la cena de jefes de Estado y de gobierno de los 27.

En cuanto a la estructura, Francia y Alemania proponen «una co-presidencia de dos años en manos de un Estado no miembro de la UE y un Estado miembro de la UE con costas sobre el Mediterráneo».

Si el acuerdo con Alemania allanó el camino, la iniciativa de Sarkozy, rebautizada irónicamente «Club Med» por sus detractores, sigue creando muchas reticencias, empezando por la presidencia eslovena de la UE.

«No tenemos necesidad de instituciones que compitan con las de la Unión Europea», dijo el miércoles el secretario de Estado esloveno para las Relaciones Exteriores, Janez Lenarcic.

Otro punto de discordia es la cuestión de la financiación, ya que los paí­ses del norte de Europa podrí­an oponerse a una reordenamiento del programa de gastos para el Mediterráneo ya determinado en el presupuesto europeo 2007-2013.

La agenda de la apertura de la cumbre prevé por otra parte a presentación por parte del jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, de un informe sobre «cambio climático y seguridad internacional», que lanza el debate sobre esta cuestión entre los 27 y propone al bloque asumir el liderazgo mundial en la materia.

El conciso documento, de 12 páginas y del cual la AFP obtuvo una copia, presenta las «amenazas» que trae aparejadas el cambio climático para la paz mundial y propone iniciativas para que la UE aumente su capacidad de respuesta y mejore la gobernanza global.

Entre esas amenazas, el texto enumera conflictos por los recursos; daños y riesgos para las ciudades costeras y las infraestructuras vitales; pérdida de territorio y contenciosos fronterizos; migraciones por causas ambientales; situacion de fragilidad y radicalización en Estados debilitados; tensiones por el suministro de energí­a y presiones sobre la gobernanza internacional.

El viernes, en tanto, los lí­deres europeos se volcarán sobre la delicada cuestión de la aplicación de los objetivos de reducción de las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero para 2020, que la UE se fijó en marzo de 2007.

En enero pasado, la Comisión Europea detalló los medios concretos para lograr esa reducción del 20% de gases de efecto invernadero y el aumento al 20% de la parte de energí­as renovables en el consumo energético total del bloque y al 10% de los biocarburantes en el transporte.

El problema es que cada vez más paí­ses temen que la UE esté exigiendo demasiado a sus industriales y termine provocando un traslado masivo de sus plantas a otros paí­ses.

Las preocupaciones abarcan también el impacto negativo del desarrollo de los biocarburantes, tras una serie de estudios cientí­ficos que denuncian sus efectos sobre el medio ambiente, los precios de los alimentos y las poblaciones donde se producen.