«Estoy muy satisfecho por los resultados de mi visita, una nueva era se abre hoy en las relaciones entre Arabia Saudita y Brasil», declaró Lula a la prensa.
El mandatario brasileño expresó su satisfacción por la evolución de las relaciones entre ambos países y abogó por hacer más intercambios e inversiones en el reino y en general en Oriente Medio.
Por otra parte indicó que sus interlocutores saudíes se mostraron evasivos sobre su posible apoyo a la candidatura de Brasil para la organización de los juegos Olímpicos de 2016 (Río de Janeiro).
En el último día de su visita a Riad, Lula explicó a empresarios saudíes y brasileños que un refuerzo de la cooperación bilateral haría a ambos países menos vulnerables a las turbulencias económicas.
«Estoy aquí porque tenemos necesidad de nuevos socios», dijo en la Cámara de Comercio de Riad, antes de agregar que «debemos diversificar nuestros intercambios comerciales».
Dos acuerdos de cooperación fueron firmados el domingo: uno entre el gigante petrolero público brasileño Petrobras y una compañía minera saudí y otro sobre una alianza empresarial destinada a producir insulina para el mercado del Golfo entre la sociedad Biomm (Brasil) y el grupo saudí Gabas.
Arabia Saudita es el principal mercado para los productos brasileños en Oriente Medio con un flujo anual comercial de 5.500 millones de dólares.
Lula da Silva se reunió el sábado dos horas en Riad con el rey Abdala y asistió luego a una cena en el palacio real.
La visita de Lula a Riad tenía por objetivo estratégico un acercamiento con los países árabes y en especial las monarquías del Golfo, había declarado en Brasilia el portavoz de la presidencia, Marcelo Baumbach.
Arabia Saudita fue la primera etapa de una gira que conducirá luego al presidente brasileño a China y Turquía.
Aunque la visita de Lula a China es considerada la etapa más importante de la gira, la escala en Riad fue fundamental para reforzar la aproximación a los países árabes.
Para el subsecretario general de Asuntos Políticos de la cancillería brasileña, Roberto Jaguaribe, la visita de Lula a China debe ser vista en el marco de una «reorganización del espacio internacional» en el que Brasil y China tienen un papel especial.
Antes del viaje del mandatario brasileño, Jaguaribe dijo que «esa reorganización se caracteriza por el fortalecimiento de los grandes países emergentes».
En la agenda bilateral, el elemento central es la firma de un «Plan de Acción», que deberá orientar las relaciones entre Brasil y China entre 2010 y 2014, para reforzar la cooperación tecnológica y espacial y estimular el comercio y las inversiones.
El cierre de la gira será en Turquía. Lula llegará el jueves a Estambul para visitar sitios históricos y reuniones de empresarios brasileños y turcos.
El viernes, viajará a Ankara donde se reunirá separadamente con el presidente Abdula Gul, el primer ministro Recip Erdogan, y el presidente del Parlamento turco, Koksal Toptan.
Lula será también el primer presidente brasileño en visitar oficialmente Turquía.