Nuestro común antepasado iraquí­ (II)


Luis Fernández Molina

La Biblia nos proporciona algunas pistas para establecer la fecha de la creación de Adán pero con respecto al lugar son muy vagas las referencias que nos conduzcan a determinar la tierra en que nuestro primer antepasado «dejó el ombligo». Conforme la interpretación exegética, literal, que prevaleció hasta el siglo XVIII el Edén no era un lugar utópico, ideal, situado «en el centro de la tierra», por el contrario se sostení­a que era un lugar que existió realmente y por lo mismo los letrados se daban a la tarea de localizar su situación geográfica. Muchos creyeron haberlo encontrado, entre ellos Cristóbal Colón creyó descubrir, en el Orinoco a uno de los cuatro rí­os del Génesis. Los principales indicios que se pueden extraer del texto bí­blico son tres: a) que estaba en el oriente; b) que estaba bañado por cuatro rí­os grandes, entre ellos el Tigris y el Eúfrates (los otros dos son el Fisón y el Gihón), y c) que era un lugar de clima cálido y de abundante vegetación. En cuanto a «el oriente» no se sabe exactamente ¿oriente de qué lugar? (En el Egipto antiguo el oriente era del nacimiento y el punto contrario, el poniente, era el lugar de los muertos y del mas allá, por eso todas las pirámides están construidas en el lado poniente del Nilo). Si partimos de la idea de que la historia del pueblo hebreo se desarrolló en la región de Canaán, Judea o Israel y que Jerusalén es el lugar donde radica El Altí­simo, podemos tomar a esa región como centro y por lo tanto hacia el oriente queda la región actual de Jordania y después Irak; el primer paí­s es muy árido, el segundo también, pero lo bañan grandes rí­os que, como el Nilo en Egipto, le dan vitalidad. Esos mismos rí­os nos ubican en la Mesopotamia (Meso= en medio; potamos= rí­os, igual que hipopótamo, caballo de rí­o). Se trata asimismo de una región cálida, con tanta vegetación ya que Dios «hizo crecer toda clase de árboles que daban fruto buena para comer», entre los que se encontraban, en el centro del huerto el írbol de la Ciencia del Bien y del Mal (por cierto que por ninguna parte aparece que haya sido un árbol de manzano, pudo ser un higo o una granada). Por lo tanto podemos concluir que el jardí­n del Edén -la palabra «paraí­so» no figura en el texto bí­blico- se encontraba ¡perdón!, se encuentra en territorio del actual paí­s Irak. Por lo tanto a nuestro antepasado Adán, y a su mujer Eva (que quiere decir «vida»), les corresponderí­a la nacionalidad iraquí­. Al haber sido expulsados Dios no cerró ni canceló el Edén, por el contrario lo dejó muy resguardado, colocó querubines con espadas de fuego que resguardan el camino que conduce al írbol de la Vida. ¿Dónde quedará ese Jardí­n del Edén?