«Nosotros, también»


«La independencia de Kosovo serí­a una enorme injusticia, pero si la proclaman, nuestros lí­deres deberí­an llevar a la República Srpska por el mismo camino», afirma Vojko Dobrijevic, resumiendo la tristeza y la esperanza que comparten la mayorí­a de los serbobosnios.


Con una gorra negra, este ex militar asegura que doce años después de la guerra intercomunitaria en Bosnia (1992-95) está dispuesto a luchar por mantener bajo soberaní­a serbia a la provincia de Kosovo, cuya mayorí­a de etnia albanesa podrí­a proclamar su independencia el domingo o el lunes.

«Acompañarí­a a los jóvenes para defender Kosovo pero, lamentablemente, Belgrado no ve un escenario semejante», lamenta este sesentón de bigotes que todos los dí­as levanta en la estación de autobuses de Banja Luka (norte) un puesto en el cual vende fotos, bufandas, camisetas y otros souvenirs con la cara de Radovan Karadzic y Ratko Mladic.

Estos ex lí­deres polí­tico y militar de los serbobosnios siguen prófugos de la justicia internacional que los acusa de genocidio en 1995.

«La República Srpska (RS, entidad serbobosnia) será independiente algún dí­a. Espero estar vivo para verlo», añade Vojko, antes de asegurar que una mayorí­a aplastante de sus compatriotas quiere separarse del resto de Bosnia.

La RS fue creada durante la guerra de Bosnia. El acuerdo de paz de Dayton (Estados Unidos) consagró la división de este paí­s en dos entidades: la RS (40% del territorio) y a la Federación croato-musulmana, unidas por débiles instituciones centrales.

Ir a luchar por Kosovo tampoco desagradarí­a a Vladimir Simic, estudiante de historia en Banja Luja, capital de los serbosbosnios.

«La independencia de Kosovo serí­a una tragedia y no debe ser permitida. Si Kosovo la proclama, espero que haya una guerra. Esperamos movilización», exclamó este hombre, sentado a la mesa de una cafeterí­a de la facultad.

«La RS también tiene derecho a separarse y espero que se hará muy pronto. Queremos formar parte de Serbia», exclama Vladimir, antes de asegurar que no faltará a las manifestaciones de protesta que las ONG locales piensan organizar el dí­a de la proclamación de la independencia de Kosovo.

El analista polí­tico Tanja Topic piensa que esas concentraciones deberí­an ser pací­ficas; y Besir, dueño de una pastelerí­a en el centro de la ciudad, dice que ruega por la paz.

«Tengo miedo», confiesa este albanés de Macedonia de unos 40 años.

«Pero un amigo serbio me ha dicho que lo llame si tengo problemas», añade.

Visnja Dancic, vendedora en un mercado de frutas, de 43 años de edad, afirma que «Serbia pierde Kosovo pero gana la RS».

Tanja Topic, analista, modera los deseos independencias de los serbobosnios.

«Kosovo será más que nada utilizado para reforzar la posición de la RS en el seno de Bosnia», explica, en referencia a la permanente disputa que opone a los polí­ticos serbobosnios que desean preservar una amplia autonomí­a y a sus homólogos musulmanes, que trabajan abiertamente para debilitarla.