La deficiente distribución y mala calidad del agua representa una amenaza para la vida de los pobladores en el Istmo.
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Se dice que «el agua es vida», entonces la mayoría de los centroamericanos están «muertos», ya que no cuentan con acceso a fuentes de agua potable y saneamiento, que son determinantes para la salubridad de la población.
El informe publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el que se indica que el 92% de la población guatemalteca tiene acceso a fuentes de agua potable y el 90.6% a saneamiento contrasta con la realidad, ya que millones de personas en la región no poseen este servicio en sus hogares.
Paul Constante, periodista del BID, explica que en ciertas ocasiones las cifras no son exactas, ya que el gobierno de cada país es el encargado de proporcionar la información y, en su mayoría, está desactualizada.
Constante explica «se considera que una persona tiene acceso a agua potable cuando vive a menos de un kilómetro de una fuente de agua y no precisamente cuenta con tuberías en su casa».
La declaración del periodista permite comprender que la definición de «acceso a agua potable» no se define de igual forma en todos los países, además los investigadores de centros estadísticos prefieren realizar encuestas con muestras menores y no censos donde se recaba información completa, lo que no permite contar con información certera sobre la situación de la región.
Complicaciones
La principal causa de la falta de acceso a los servicios básicos, explica Federico Basañes, jefe de la División de Agua y Saneamiento del BID, es la falta de interés que los gobiernos centrales y locales tienen para solventar el problema, ya que se requiere de fuertes inversiones de millones de dólares que difícilmente regresan a las arcas del Estado.
No obstante, los beneficios para la población son incalculables, ya que por cada dólar que se invierte en el sistema de agua y saneamiento, el sistema de salud pública ahorra un aproximado de US$10, debido a que se evita tratar las complicaciones de enfermedades infecciosas y gastrointestinales provocadas por la contaminación y falta de saneamiento.
Marlon Lara, ex alcalde del municipio de Puerto Cortés en Honduras, asegura que el problema puede ser solucionado con la acción conjunta del gobierno, sociedad civil, empresas privadas y fuentes de financiamiento externas.
Lara comenta que la iniciativa de los políticos es definitoria para concretar los proyectos; en su caso, consiguió asegurar el acceso de agua potable a los pobladores de su municipio, por medio de un contrato con una empresa privada que se encargaría de las inversiones, auspiciadas por el BID.
«No es una forma de privatizar el servicio porque la alcaldía continúa teniendo derecho sobre las tuberías y podemos controlar el precio que se da a los usuarios (?) son nuevos modelos de contratación que permite a más sectores en las soluciones de la población» añade.
¿Acción?
Las Metas del milenio, que proponen reducir a la mitad la cantidad de personas que carezcan de acceso a agua potable en el año 2015, parecen inalcanzables en Centroamérica, requieren una inversión anual de US$ 30 mil millones según Global Water Partnership (GWP), organización destinada al estudio sobre agua y saneamiento.
El tema del financiamiento de los proyectos relacionados con el agua es cuestionado en el informe del Sexto Diálogo, en donde se señala a GWP de ser muy optimista en sus estimaciones, ya que la organización pretende aumentar la participación del sector privado hasta el 65% en el año 2025 en la inversión en proyectos relacionados con el agua.
Luis García, conferencista del Congreso Nacional de Agua realizado en Mendoza, Argentina, en el año 2005, refiere que la proyección del BID planteada en el 2002 para financiar proyectos de agua y saneamiento no parecía mostrar mayor interés, ya que su participación no superaría el 7%.
Por su parte, Hilda Candanedo, presidenta de GWP Panamá, considera que cada país deberá encontrar soluciones distintas y adecuadas a su entorno, sin embargo debe considerarse la inclusión de nuevos sectores en las soluciones del problema para dar continuidad y buen servicio a los usuarios.
Paul Constante,
periodista del BID