Con el escándalo que se armó tras el papelón indecente que jugó el representante de la Universidad de San Carlos de Guatemala en la Junta Monetaria al momento de conocer el tema de los bonos para pagar la deuda flotante, viene a cuento aquella expresión de que no tiene la culpa el loro sino quien le enseñó a hablar, puesto que los antecedentes del señor Rodrigo Ponce Chavarría eran suficientemente conocidos como para que fuera mucha la gente que se sorprendiera de la decisión del Consejo Superior al nombrarlo para tan elevada responsabilidad.
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Uno puede cuestionar al individuo cuando, en contra de sus antecedentes, da un giro de 180 grados al momento de tomar una decisión que había sido producto del consenso con todos los miembros del Consejo Superior. Pero cuando se trata de un individuo con los antecedentes de Ponce Chavarría, la verdad era de esperar que en cualquier momento hiciera alguna barrabasada simplemente porque así ha sido siempre.
Según las informaciones proporcionadas por el Rector de la Universidad de San Carlos, en sesión formal para conocer el tema de la bonificación de la deuda flotante, el Consejo Superior y Ponce Chavarría coincidieron en que era necesario votar en contra por el daño que ello representaba al país y por los problemas que hay en el tema de corrupción en la forma en que se contrajo esa deuda inmoral. Sin embargo, Ponce ahora se las lleva de “técnico” y dice que como economista fue convencido de que los bonos no harían el daño que antes había supuesto. Un economista sabe perfectamente cómo está la situación del país y únicamente si es un economista cínico cambia de parecer a cambio de algunas prebendas en un tema tan importante y trascendente. Quien ha estado en la Junta Monetaria por varios meses ya tiene que tener un perfil de la situación nacional y cuando habló con sus electores del Consejo Superior Universitario sabía exactamente qué está pasando con nuestra macroeconomía.
El meollo de todo este asunto es simple y llanamente corrupción. Aquí no estamos hablando de cuestiones técnicas ni siquiera de aspectos macro o micro en la economía. Lo que está en discusión es el pago de una deuda inventada inmoralmente dentro del juego de la corrupción que carcome al país y, por supuesto, para la aprobación de la opinión de la Junta Monetaria se jugaron intereses oscuros. No hace falta ser “técnico” para entender que es un trinquete. Los Ministros de Estado no tenían otro remedio que acatar las órdenes porque ya está visto que el gobierno actual funciona como cuartel y el Presidente ordena tajantemente hasta si los Ministros pueden ir o no a una simple citación en el Congreso, no digamos cómo tienen que votar en un cuerpo colegiado como la Junta Monetaria. El “técnico por excelencia”, que tendría que ser el Presidente del Banco de Guatemala, está más interesado en su futuro que en el futuro del país y por lo tanto las razones para su voto favorable saltan a la vista. Y en el caso de la Universidad, quedando claro que el Rector y el Consejo no habían dispuesto vergonzosamente caer en el chantaje de votar a favor a cambio del dinero para la Usac, entonces hay que suponer que si no era dinero para la Usac el motivo, será dinero para alguien más. Algún “técnico” nos podrá ayudar a esclarecer quién es ese alguien más.
Pedir la renuncia a Ponce es inútil porque para que alguien renuncie tras un bochorno como el suyo, haría falta tener elemental sentido de la vergüenza y el decoro. Por ello, por la ausencia de esos dos elementos, Ponce no renunciará y con total caradura seguirá como ha sido siempre.