No son suficientes las excelentes credenciales


Hasta dirigentes de grupos de la sociedad civil que permanentemente critican todas las decisiones de los gobiernos anteriores y el actual, se alborotaron jubilosamente con el nombramiento de los nuevos ministro y viceministro de Gobernación, sin siquiera fijar un plazo determinado para que se sepan los resultados de las polí­ticas que aplicarán en la cartera del Interior el filósofo y analista en seguridad pública Francisco José Jiménez Irungaray y el politólogo Emilio Arnoldo Villagrán.

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

No es mi intención ser un aguafiestas en este coro de elogios, en primer lugar porque los antecedentes de los nuevos funcionarios son halagadores, y, en segundo, porque, para utilizar una frase común, hay que concederles el beneficio de la duda.

Sin embargo, conviene advertir que por muy buenas que sean las credenciales que ostenten los sucesores de los malogrados Vinicio Gómez y í‰dgar Hernández, ministro y viceministro fallecidos en un nebuloso accidente aéreo, por sí­ solos no podrán enfrentar la ola de criminalidad que se extiende en todo el territorio nacional, aunque tengan la capacidad de establecer las estrategias para luchar contra el crimen organizado y la delincuencia en general, especialmente las pandillas juveniles que son el azote de barrios periféricos de la capital y otros centros urbanos, así­ como de municipios sin suficiente cobertura policial.

Pero de inicio, los nuevos funcionarios encargados de la seguridad pública se encuentran con la festinada decisión del presidente ílvaro Colom de incrementar para el año venidero el presupuesto del Ministerio de la Defensa Nacional, con la no despreciable cantidad de Q2,200 millones, es decir, casi el doble del actual, y lo que implica, asimismo, incrementar el número de efectivos, con lo que se contradice el espí­ritu y la letra de los Acuerdos de Paz y descalifica la ideologí­a socialdemócrata que el gobernante asevera ostentar.

Si los recursos destinados a «modernizar las unidades del ejército», se sumaran al presupuesto del Ministerio de Gobernación, sus autoridades tendrí­an más competencia para proseguir y extender los planes y programas establecidos por sus antecesores, especialmente en lo que respecta a la ampliación de plazas y el fortalecimiento, la actualización y la depuración de la Policí­a Nacional Civil, debilidad y fortaleza, a la vez, de la seguridad del Estado.

Podrán ser muy talentosos y eficientes los señores Jiménez Irungaray y Villagrán Campos; pero su sola presencia en el Ministerio de Gobernación no garantiza, de ninguna manera, que podrán combatir con éxito a los antisociales de toda categorí­a que se encuentran muy organizados, sino que además de contar con recursos deben trabajar conjuntamente con la PNC, el Organismo Judicial y el Ministerio Público, además de modernizar las estructuras policiales, para que sus objetivos no se limiten a un pliego de buenas intenciones.