Hace una semana, exactamente, en el edificio S-10, principal sede para estudiantes de primer ingreso de la Facultad de Ciencias Económicas, de la Universidad de San Carlos de Guatemala, varias personas, que no se sabe con exactitud si son estudiantes universitarios, protagonizaron uno de los hechos más deleznables que muchos de los recién estrenados jóvenes estudiantes y algunos catedráticos hayan visto en su vida.
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Con una de las mayores exhibiciones de salvajismo, un grupo, con gorros pasamontañas, armado de bates y palos, según se observó en un video subido a Youtube.com, que después fue removido del sitio web por el tipo de contenido, atacó a un reducido grupo de encapuchados. La terrible y condenable situación, se dio mientras en el interior de los salones del S-10, se desarrollaba el primer examen parcial de uno de los cursos del primer ciclo de estudios de las carreras que se imparten en la Facultad.
Según algunos testimonios, que llegan de distintas maneras, el hecho no es simplemente que un grupo se haya dado palos contra otro, sino que, incluso, se cerraron las puertas del edificio para que los agredidos no pudieran escapar, y con ello, el grupo agresor, obviamente conscientes de ello, pero haciendo caso omiso, dejó adentro también a casi dos mil estudiantes que esa noche presentaban su examen, sin la posibilidad de salir. Algunos profesores, cometan que varias alumnas se desmayaron al presenciar el acto de barbarie. Durante esta semana, catedráticos de la Facultad, afirmaron que hubo disminución de estudiantes los días posteriores al hecho. Y no era para menos, pues se expone la vida de todos al tener incertidumbre de lo que pueda suceder con esos acontecimientos.
Sin embargo, hasta el momento se ignora si la Junta Directiva de la Facultad tomó cartas en el asunto, más allá de ordenar la suspensión de actividades algunos días. No es la primera vez que un suceso de ese tipo se da entre grupos de estudiantes. Un profesor decía que las peleas no son por ideologías, poder y mucho menos por cuestiones académicas, sino por la cantidad de dinero que generan las actividades de Huelga de Dolores y que esos grupos quieren sin dejar tajo a otro.
¿Cuál sería la solución? Pues muerto el perro, muerta la rabia, se suele decir. Entonces, si el conflicto es el dinero que prácticamente se arrebata a estudiantes y profesores, a través de intimidaciones, por medio de la “venta” de stikers, cobro por ingreso al parqueo con sobreprecio, fiestas, entre otras, la solución sería que no se deje hacer ese tipo de cosas.
Se podría pedir a estudiantes y profesores que se nieguen a dar dinero a quienes se dedican a esas actividades, pero no creo que sea lo más conveniente, porque podría haber otra tipo de intimidaciones con consecuencias impredecibles. La solución, entonces, es que las autoridades, que tienen representantes de los tres cuerpos que integran la Facultad, es decir, profesores, profesionales y estudiantes, cumplan con su papel y realicen sanciones para expulsar a ese tipo de gente, que lo único que hace es provocar pérdida de tiempo, dinero y prestigio a nuestra Alma Máter. Sin embargo, algo que debe quedar muy claro, es que ese tipo de gente no representa ni el sentir ni el actuar de estudiantes y profesores de la Facultad de Ciencias Económicas, y en estos dos, puedo incluirme.