No quitan maña


El Movimiento Pro Justicia, integrado por Familiares y Amigos contra la Delincuencia y el Secuestro, la Fundación Mack y Madres Angustiadas, denunciaron públicamente el escándalo que constituye el comportamiento de los funcionarios del Ministerio Público que se prestaron a borrar, de un plumazo, denuncias penales que habí­an sido presentadas contra la Fiscal General Interina, Encarnación Mejí­a de Contreras, por señalamientos concretos de abuso de autoridad, amenazas e incumplimiento de deberes y cohecho pasivo.


Todas las denuncias fueron desestimadas de oficio por el Ministerio Público que generalmente no mueve los expedientes que conoce, pero que en este caso con una diligencia y coordinación digna de mejor causa, procedió a borrar las manchas que podí­an afectar la intención de la fiscal interina para postularse para el cargo en forma definitiva.

Y decimos que no se quita la maña porque nuevamente vemos cómo las instituciones de justicia en Guatemala se ponen al servicio de intereses espurios. Lejos de borrar de un plumazo y sin duda siguiendo órdenes superiores, todas esas denuncias contra la licenciada Mejí­a de Contreras, los fiscales a cargo de cada una de ellas debieron diligenciarlas adecuadamente para que se pudiera establecer su veracidad o falsedad, pero no eliminarlas como resultado de un chaquetazo para quedar bien o siguiendo instrucciones precisas.

Si así­ se comportan los fiscales, no podemos esperar que haya en el paí­s esperanza de que se avance en la lucha contra la impunidad. El espí­ritu de cuerpo en el Ministerio Público se hizo proverbial con el caso Matus, cuando fiscales llamados a luchar por la justicia y a perseguir a los delincuentes, hicieron causa común con el sindicado de haber obstruido la administración de justicia en el caso del comisario Ví­ctor Rivera y hasta manifestaron públicamente para expresar su solidaridad con el compañero que habí­a sido sindicado. Por supuesto que Matus tení­a derecho a la presunción de inocencia y tení­a que ser condenado en un juicio imparcial, pero esa misma imparcialidad quedaba en entredicho por la actitud de sus antiguos compañeros de trabajo y de algunos jueces que también criticaron a la Comisión Contra la Impunidad por el trabajo realizado.

Ahora ese espí­ritu de cuerpo se materializó nuevamente cuando fiscales que tení­an a su cargo denuncias contra la interina Fiscal General, las clausuraron sin más trámite para dejarle el camino expedito para que pudiera presentar su candidatura a la Fiscalí­a.

El simple hecho de que borraran las denuncias sin más trámite que el de la desestimación, basta y sobra para que la candidatura de la fiscal Mejí­a de Contreras quede tachada y no se pueda considerar por la Comisión de Postulación. Y no son micos aparejados, sino simples conclusiones lógicas a la luz de los hechos.