No puedo


Por alguna razón que desconozco, este fin de semana empecé a echar un vistazo en retrospectiva a algunos aspectos de mi vida, incluyendo el hábito y la necedad de escribir, dándome cuenta en este sentido, que por lo general los comentarios positivos son escasos y se escapan más las crí­ticas, aunque sí­ debo reconocerme a mí­ mismo, en el sentido que trato de aportar soluciones, quizás no todas compartidas por los demás.

Héctor Luna Troccoli

Ante tanta crí­tica me hice el propósito de escribir cosas positivas y de hecho decidí­ que mi próxima columna saldrí­a con dedicatoria especial a Ricardo Arjona, no por sus triunfos internacionales que ya todos conocen, sino por dos razones fundamentales: el ser guatemalteco y ejemplo para todos, y lo otro, la poesí­a que lleva impresa cada una de sus canciones. Pero fí­jense ustedes que NO PUDE. En apenas dos dí­as de leer, oí­r y ver medios de comunicación, nuevamente mi espí­ritu se derrumbó y Ricardo Arjona se quedó esperando.

Y es que hay hechos que indignan a todos, que ultrajan a la dignidad del guatemalteco honesto y que, como lo he repetido siempre, se van al canasto inmenso del olvido.

Cómo no va a doler el que un Presidente de la República, abiertamente, sin tapujos, al mejor estilo de «Yo el Supremo», de Roa Bastos se permita decir que la Ley que trata de transparentar las comisiones de postulación para elegir magistrados de las Cortes no pasará, ni ningún otra ley, hasta que el Congreso no apruebe la llamada Reforma Fiscal que implica el aumento de algunos impuestos. Vea usted, Colom con esas frases lapidarias se pasó la Constitución, nuestra ley suprema, por… donde quiso y dejó claro que la independencia de poderes es un mito y una vergí¼enza nacional. Y todo para conseguir mas pisto para….Cohesión social.

Aunque casi nunca me refiero a ella, pensé que aquí­ no existí­a un yo el supremo sino «YO LA SUPREMA», lo cual, en cierta forma, lo comprendí­a, por cuanto en una relación de pareja (casados, novios, etcétera), por lo general existe una figura dominante y otra dominada, por lo que lo que acontecí­a entre Doña Sandra y Don ílvaro era cosa de ellos, siempre y cuando no se intervenga con ventaja y alevosí­a en el manejo de la cosa pública, como ocurre en la actualidad cuando, pasando sobre leyes y la propia Constitución, la esposa del mandatario organiza, dirige manda y decide TODO ABSOLUTAMENTE TODO, lo que tenga que ver con la dirección, al menos, del Ejecutivo, al extremo que Ministros, Secretarios, Directores, etcétera, están como alfombra a los pies de la doña, para lo que «ordene mandar». Además, ha creado «programas» oscuros en donde el principal defensor de los mismos es su lealmente incondicional esposo.

Pero el colmo ha culminado cuando se denuncia que la SAT, otro de los vasallos de la doña, se hace de la vista gorda con las exoneraciones a que tienen derecho organizaciones no gubernamentales que gratuitamente llevan algo de consuelo a los más pobres que se supone son la razón de este gobierno, según dijo en su toma de posesión don ílvaro. Es inconcebible que para que las aduanas, en donde hay corrupción hasta por fregar y que es una de las principales causas en la baja de los ingresos fiscales, liberen las mercaderí­as que vienen regaladas a estas ONGS, antes se debe dar una parte o todo a la Secretarí­a de Obras sociales de la Esposa del Presidente, la tal SOSEP, experta en defraudación aduanera. ¿A cuenta de qué? Eso es coacción, cohecho, incumplimiento de deberes, apropiación y retención indebida, hurto con abuso de confianza, abuso de autoridad y otros hechos que bien pueden encuadrarse en varias figuras delictivas más.

Es decir, por un lado, el gobernante ya dijo claro que él manda en el Congreso y por el otro, que su esposa manda sobre él y la divina corte celestial. Ahora comprendo el temor que le tienen los empleados altos y bajos del gobierno,  de otros organismos e instituciones e incluso del sector privado.

Pero allí­ no para todo. El martes vi en un matutino a un personaje llamado Nery Barrios que dicen es dirigente sindical y a quien Orlando Blanco (quien se baboseó a todos que lo vieron actuar en la llanura como una persona honesta y responsable), le confirió el «honor» de depositar la Rosa de la Paz, cuando está en libertad condicional tras haber pagado una caución de Q.1.5 millones productos, indudablemente, de sus ahorros, tras hacer un negocio con otro ilustre guatemalteco que aún guarda prisión: el Señor Don Nery Cachupe, experto en invadir tierra ajena y después venderla. Orlando Blanco, secretario de la paz y amigo í­ntimo de don ílvaro Colom dijo: «Nery (Barrios) es un personaje histórico» ¡Qué asco!

Perdoname Ricardo Arjona, talvez otro dí­a, si no muero antes, pueda escribir algo acerca de tu música-poesí­a y la gloria que le das a tu patria, pero aquí­ en nuestra tierra: ¡NO PUEDO!