El cansancio y las horas de desvelo quedaron atrás para cuatro madres guatemaltecas que pusieron fin, ayer, a una semana de huelga de hambre al encontrar una luz de esperanza para localizar a sus hijas, supuestamente robadas en 2006 y dadas en adopción.

Entre las más emocionadas está una joven madre de 23 años, Loyda Rodríguez: durante la huelga recibió una llamada anónima dándole pistas del posible paradero de su pequeña Angely, robada por una mujer el 3 de noviembre de 2006 frente a su vivienda en la capital.
«Eso me emociona, pero no puedo decir si en verdad es (ella) o no, hasta verla frente a mí», dijo Rodríguez, quien es apoyada por su esposo Dainer, de la misma edad, con quien ha procreado otros dos hijos, Hamilton (5) y Abner (2), todos nacidos antes del fatídico día del rapto de Angely.
«Tengo año y medio de no verla y han sido muy duros y difíciles. Siento algo aquí (pone la mano izquierda en pecho), presiento que pueda ser ella, pero hasta verla no voy ha estar bien segura», agrega mientras la lágrimas le caen por las mejillas.
Rodríguez cotejó una serie de fotografías que le entregó el Consejo Nacional de Adopciones, el ente rector desde este año para avalar los procesos, con unas de su propiedad y los rasgos son similares, aunque ahora la niña en el pasaporte estadounidense se llama Dulce María Ortiz y tiene el cabello corto.
«Es algo hermoso, si bien había cansancio por no dormir bien y no comer había esa esperanza» para localizar a las niñas, comentó la dirigente de la Fundación Sobrevivientes, que apoyó la lucha, Norma Cruz, tras agregar que levantaron la medida al alcanzar un acuerdo con autoridades para localizar a las infantes.
Cruz afirmó que un alto funcionario del consulado de Estados Unidos llegó este lunes a dialogar con ellas por la hija de Rodríguez y abrir espacios para la investigación.
Entre tanto, la indígena kakchiquel Raquel Par logró que la Fiscalía pida la nulidad de la adopción de su hija Heidi Batz Par, pues le fue robada el 4 de abril de 2006 cuando la drogaron en la periferia sur de la capital.
Los frutos no fueron similares para Ana Escobar y Olga López, ya que siguen sin conocer el paradero de sus hijas, aunque el Consejo abrirá sus expedientes para una investigación y determinar si ya fueron dadas en adopción y a qué países.
De acuerdo con los registros de la Procuraduría General de la Nación (PGN), durante 2006 un total de 4.496 niños y niñas fueron entregados en adopción, un 10% más que en 2005, mientras que en 2007 fueron alrededor de 5 mil cien.
Desde enero de este año rige en el país una nueva ley que regula los trámites de adopción, a través del Consejo Nacional de Adopciones, respondiendo a los convenios de La Haya.
Hasta entonces, era un asunto privado entre las madres de los niños y las familias aspirantes a la adopción con intermediación de abogados, lo que suponía un negocio que movía anualmente unos 200 millones de dólares.
Loyda Rodríguez,
madre