No nos hagamos los tarugos…


Oscar-Marroquin-2013

Tras la audiencia en Nueva York para escuchar los alegatos de la defensa y la acusación del expresidente Alfonso Portillo, varias notas periodísticas señalan que el proceso ya no es por los fondos que fueron sustraídos del Ministerio de la Defensa, sino que únicamente por los dos millones de dólares en los famosos cheques de Taiwán. Pero se dice en las informaciones que ese dinero era para bibliotecas o para proyectos de interés nacional y eso es absolutamente falso porque los taiwaneses han sobornado a casi todos nuestros presidentes para asegurar que Guatemala mantenga relaciones diplomáticas con el gobierno de Formosa.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


Insistir en que fue una donación de Taiwán para el país es seguir haciéndonos los tarugos y negar la existencia de una política de soborno a los dirigentes políticos de nuestro país y de otras naciones que también forman parte del reducido círculo de países que mantienen relaciones con Taipei. Ningún país otorga donaciones con cheques extendidos a nombre de una persona particular, por mucho que sea el Presidente o futuro Presidente de una República. Cualquier donación institucional se hace de Estado a Estado y cuando se quiere comprar la conciencia de un político para impedir que se acerque a la verdadera China, se recurre a esos chinocheques de los que no es únicamente Portillo el beneficiario.

Lo que pasa es que Taiwán tiene una larga y productiva relación con muchos periodistas de Guatemala, que también han sido objeto de halagos, y por lo tanto la prensa publica la patraña de que los cheques que entregaron a nombre de Alfonso Portillo Cabrera eran para sufragar gastos del Estado de Guatemala. No puede caber en ninguna cabeza que un país con la experiencia y el conocimiento de los chinos pudiera canalizar su ayuda a nuestra patria entregando liberalmente un cheque personal al Presidente. Para empezar, el primero de los cheques fue emitido cuando Portillo no había asumido aún el cargo y simplemente era un candidato presidencial, lo que destruye por completo la tesis enarbolada por los amigos de la Embajada de Taiwán en Guatemala que tratan de encubrir el sucio soborno que han venido cometiendo de manera continuada durante muchos años.

Nuestra legislación establece que comete cohecho pasivo el funcionario que recibe dinero para hacer o dejar de hacer algún acto relativo al ejercicio de su cargo y el delito está penado con cinco años de cárcel. Pero para castigar a Portillo por el delito de cohecho pasivo debió establecerse que el corruptor era el Estado de Taiwán por medio de su embajada en Guatemala y por ello han montado la patraña, que solo se pueden tragar los tarugos, en el sentido de que Portillo se clavó dinero que era para el Estado. Ese dinero era para Portillo a cambio de que durante su gobierno no se fuera a modificar la política exterior de Guatemala en cuanto a la relación con China.

Y hay que ser también categóricos diciendo que el mismo trato se ha repetido una y muchas veces no sólo con los que llegan a la Presidencia, sino con otros políticos y otros influyentes personajes de la vida nacional que pueden servir a la causa que torpedea cualquier intento de que nuestro país pueda establecer plenas relaciones diplomáticas con el mayor gigante económico de Asia, es decir, con China.

Los famosos cheques han sido publicados y en los mismos se establece que son pagaderos a la orden de Alfonso Portillo y no del Estado de Guatemala. Fueron un regalo,  que en realidad constituye un soborno para condicionar nuestra política exterior, y así debe decirse, sin subterfugios, engaños o patrañas.