Mientras más débil, más deficiente, menos efectiva o preparada es una persona, mas tiene que recurrir al bombo, al show y a la publicidad. Darle la bienvenida al guatemalteco que destaca en el exterior, bailar con turistas, cortar la cinta de la carrera o del evento donde le tomen la foto para ver si se le pega un poco de imagen; ser el chinchín o el payaso de la fiesta; en otras palabras, aparentar y aparentar, todo ello es equivalente a las cuencas o los espejitos con que los blanquitos se quieren dormir a los nativos.
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El gobierno saliente tiene por primera vez, gracias a la reforma electoral, la oportunidad de hacer un «grupo consultivo nacional», presentar exhaustivamente lo hecho y lo que falta por hacer, rendir cuentas, preparar e informar a las autoridades electas del qué y cómo de la situación del país para que éstas no tengan que buscar, con la lámpara de Diógenes, la verdad, la triste realidad.
Qué mejor oportunidad que entregar cuentas durante los próximos 60 días, informar públicamente a las autoridades entrantes y a la sociedad civil de la realidad en que dejan al país, los logros que se obtuvieron si existen.
No deben referirse a la macroeconomía que no depende de su gestión. No pueden atribuirse el mérito que aumentó el precio internacional del azúcar, del café, las toneladas de exportación de banano, menos el aumento de las remesas familiares que esos grandes y sacrificados guatemaltecos envían -producto del sudor de sus espaldas- a sus familias.
Pueden y deben decir: ¿por qué la ineficiencia de la fuerza pública, lo precario de los programas alimenticios en las escuelas públicas (concentrados en las manos de una de las familias más ricas de Guatemala), por qué los libros de texto no se imprimen sólo en la Tipografía Nacional o por muchas de las empresas editoriales, sino en una sociedad donde por casualidad es ejecutivo y socio uno de sus concuños de Berger?
Explicar que durante este gobierno Berger impidió que se corroboraran y denunciaran los actos de corrupción, ya fueran en el Ministerio de Gobernación, Salud, donde hoy es público que la compañera de vida del Ministro de Salud, tan defendida hasta en una interpelación por Marco Tulio Sosa, ha sido denunciada por falsificar su calidad profesional y por manejar improcedentemente recursos originados en préstamos internacionales.
También deben explicar por qué no aumentó la carga tributaria directa, ni se actualizaron apropiadamente los salarios.
Por qué el actual gobierno no fue capaz de impedir el aumento del pan, de las tortillas, del pollo, de la harina, pastas y de todos los productos de la canasta básica. Por qué la tarifa social de energía eléctrica fue reducida a sólo cubrir la tercera parte de las personas que fueron cubiertas durante el gobierno del FRG.
Por qué los derivados de petróleo que usa la industria y los amigos del Presidente no pagan impuestos pero cada galón de gasolina o diesel que usa el transporte privado y el público aumenta cada día más, no sólo el precio internacional sino los impuestos que percibe el Estado.
El 14 de enero Berger presentará su informe, su conclusión de los cuatro años de gobierno que obtuvo prometiendo que «ganaríamos todos». El pueblo sabe que les engañó, que lo que ganaron fue inseguridad y miseria.