Para algunos, ahora resulta que la baja en el precio del petróleo fue lo que determinó que Mercado de Futuros perdiera gran parte de los 82 millones del Congreso, lo que de alguna manera exculparía a los pícaros que hay alrededor de este negocio porque siempre podrán decir que no se robaron el pisto, sino que hubo pérdida en la bolsa. La verdad, sin embargo, es muy distinta porque en primer lugar Girón dijo en el Congreso que un tercio del dinero estaba invertido en petróleo y el resto en divisas y café.
Pero ya que en el Congreso empiezan a pintar a Girón como una especie de «broker» con mala suerte, es preciso recordar que él recibió en febrero el dinero y que para finales de ese mes, cuando se completaron las tres transacciones por un monto de 82.8 millones de quetzales, el precio del barril de crudo estaba a cien dólares. Supuestamente fue en ese momento en el que se invirtió un tercio del dinero en contratos a futuro de petróleo y el día en que se venció la fecha en que MDF se comprometió a hacer la devolución del petróleo, el precio estaba a ciento veinticinco dólares el barril. En otras palabras, no hubo a esa fecha tal pérdida como la que hoy se proclama a los cuatro vientos con la única intención de hacer ver al señor Girón como un empresario al que le fue mal por culpa de las variaciones del mercado.
La verdad monda y lironda, y sobre todo a la luz de lo que hemos ido conociendo en el caso de Rubén Darío Morales, quien no se cuidó de cubrir las huellas del soborno, es que MDF evidentemente pagó mordidas jugosas por el dinero del Congreso de la República. Los intereses pagados al Congreso eran una bicoca, comparados con lo que MDF ganaba con las variaciones de precios en el euro, en el petróleo y en el café.
Cierto puede ser que el Congreso nunca va a recuperar nuestros ochenta y dos millones, que no pertenecen al Congreso sino a Guatemala, pero eso no significa que se haya perdido. El dinero, como todo el de otros desfalcos hechos tanto en ejercicio del poder como en ejercicio de la responsabilidad de administrar un banco, está sirviendo para que los ladrones vivan a cuerpo de rey. Ese pisto no está perdido, sino simplemente cambió de manos, lo que es muy diferente.
Porque una pérdida empresarial es muy distinta a lo que estamos presenciando y eso tiene que quedar muy claro. Si MDF no hubiera pagado mordidas a los corruptos, podría alegar inocencia, pero logró que le situaran los fondos a cambio de jugosos pagos.