No hay lugar para la crisis


Pese a la crisis económica mundial, en Londres los ricos se esfuerzan por mantenerse y aparentar que no les ha afectado, lo cual demuestran de mejor manera en sus inmuebles.

El mercado inmobiliario británico se asfixia, pero una calle del norte de Londres resiste. Los precios de las casas de la célebre Bishops Avenue, en Hampstead, llamada la «avenida de los millonarios», siguen batiendo récords aunque no se destaquen por su elegancia o buen gusto.


«Es una de las calles más famosas del mundo y en ciertos ambientes de personas ricas extranjeras es más conocida que Buckingham Palace», anuncia con cierto orgullo Trevor Abrahamson, director de la agencia Glentree International, que vendió la mayorí­a de las 66 casas de la avenida.

Tras un periodo un poco delicado a finales del siglo pasado, cuando varias propiedades fueron abandonadas y hubo problemas de infraestructura urbana, la Bishops Avenue parece haber recuperado su brillo.

A principios de enero, el millonario ruso-israelí­ Lev Leviev compró en esta calle una mansión por 35 millones de libras (unos 45 millones de euros), todo un récord en el vecindario, que fue muy pronto superado por una millonaria de origen kazajo, Horelma Peramam, que entregó 50 millones de libras o 65 millones de euros para adquirir la mansión Toprak.

Esta casa de estrambótica fachada con columnas, en medio de una inmensa propiedad que sólo su dueña conoce, es la reina de la avenida. Su superficie habitable supera los 2.600 metros cuadrados y en su garaje caben hasta 28 automóviles.

No cabe duda de que la discreción y el buen gusto no siempre riman con una millonaria cuenta en banco, como fue el caso de su anterior propietario, el empresario ruso Halis Toprak.

Pero no importa. «Vivir en Bishops Avenue permite mostrar que se es rico», explica Abrahamson.

Los ricos extranjeros, en su mayorí­a de paí­ses del este, son los principales compradores en esta calle en la que sólo ven ventajas: la avenida está a 15 minutos del centro, entre dos campos de golf y un gran parque y goza de una polí­tica urbaní­stica lo suficientemente flexible como para autorizar todo tipo de extravagancias.

«Si alguien quiere combinar las ventajas de una mansión urbana con una casa de campo, elige Bishops Avenue», asegura este agente inmobiliario.

El resultado es que las grandes fortunas de la industria o las finanzas o las monarquí­as petroleras que huyen del centro de Londres compran casas en esta avenida aunque sólo vivan en ella algunos dí­as al año.

El magnate indio del acero, Lakshmi Mittal, que ya posee una lujosa residencia en el centro de Londres, decidió comprar otra casa en Bishops Avenue, igual que el barón británico de la prensa, Richard Desmond, o la familia real saudita, que adquirió unas diez propiedades a finales de 1990.

Pero este paraí­so inmobiliario, donde el apartamento más humilde cuesta unos tres millones de euros, podrí­a hacerse añicos si el gobierno británico pone en marcha uno de sus proyectos más polémicos: la revisión de las ventajas fiscales de los residentes que no están domiciliados.

«Si el gobierno comienza a hurgar en las reglas sobre la no domiciliación, podrí­a recibir un susto porque ciudades como Ginebra, Francfort o Dubai harán todo para atraer a esta gente», advirtió Trevor Abrahamson.

«Si alguien quiere combinar las ventajas de una mansión urbana con una casa de campo, elige Bishops Avenue».

Trevor Abrahamson

director de la agencia Glentree International