El presidente de la república, ílvaro Colom, debe transparentar el proceso y las condiciones en las cuales hace uso de aviones privados para realizar viajes oficiales.
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Ante el revuelo cobrado por el viaje que realizó la semana pasada el presidente Colom a la XX Cumbre de Presidentes del Grupo de Río, cuando hizo uso de una aeronave propiedad de Roberto Robbi Dalto, presidente de la empresa Disagro, analistas sugieren abstención y transparencia en el tema.
Según Marco Antonio Barahona, analista de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES), «no existe el almuerzo gratis, ni el favor gratis», razón por la que es fundamental que el Presidente transparente las condiciones en las que se dan los préstamos de aviones privados.
Para el analista independiente, Luis Fernando Mack, el tema de que un presidente viaje en un avión privado trae consigo un número considerable de suspicacias, y este préstamo habría que definir a cambio de qué se da; aunque según el analista se ha levantado demasiado revuelo por el tema.
El principal elemento que hace dudar de cualquier favor que provenga de una empresa privada, señala Mack, se debe a los antecedentes que se tienen de la política en el país, la cual goza de una imagen de corrupción, compadrazgo que en el pasado han repercutido en favores políticos.
En este punto Barahona señala que se tiende a generar dudas desde el posible compromiso que el Estado, y en este caso el Presidente pueda adquirir con la empresa que pone a sus servicios un avión privado.
Mack agrega en este sentido que una las declaraciones oficiales reconoce que la empresa que puso a disposición la aeronave tenga intención en apoyar el proceso de desarrollo rural, agrava en cierta medida las suspicacias que se puedan generar. Lo anterior hace alusión a la declaración del secretario de Comunicación de la Presidencia, Ronaldo Robles, quien aseguró que Disagro estaría interesada en brindar apoyo al proyecto mencionado.
Ante los argumentos que el actual avión se encuentra en condiciones deplorables, lo indicado sería en todo caso, de acuerdo con Barahona, si no sirve, que lo vendan o liquiden, siempre tomando en cuenta que las condiciones políticas actuales exigen que cualquier presidente tenga los medios y capacidad para transportarse y asistir a los compromisos internacionales que su función exige, apunta, además, que los viajes comerciales requieren de un poco de más tiempo.
Lo importante de esta experiencia, afirman los analistas, es darle continuidad a la verificación social, la cual debe estar atenta ante cualquier contrato o medida que pueda beneficiar a los grupos de amigos que faciliten favores al jefe de Estado, aunque en pro de la transparencia deberían de cesar este tipo de prácticas.