El título de este artículo es la expresión de una guatemalteca, que la semana pasada participó en un programa radial de teléfono abierto, en clara referencia al supuesto “informe” de la gestión de su primer año del presidente Otto Pérez Molina, el cual dio a conocer en dos mítines políticos en la zona 18 y en el Palacio Nacional.
Esa opinión podría parecer picante, pero es el reflejo de la frustración que existe entre gran parte de los habitantes, sobre los primeros doce meses de la administración del régimen del Partido Patriota, caracterizada por la hegemonía de la oligarquía nacional y extranjera.
A ese respecto, cae como anillo al dedo el discurso que el Presidente saliente de la Asociación de Periodistas de Guatemala, APG, Miguel Ángel Albizures pronunció el pasado 15 de enero en el acto de toma de posesión de la nueva Junta Directiva de tal entidad, encabezada por el colega José Miguel Álvarez Cruz.
Albizures dijo: “Teníamos la esperanza que la situación del país podía mejorar, y con ello la de millones de personas que cargan con las crisis políticas y económicas. Los discursos de campaña llevaron a muchos, como siempre, a creer, a tener fe en el futuro y que por lo menos se recuperara parte de la seguridad ciudadana y la seguridad alimentaria”.
Luego agregó: “Pero las primeras medidas adoptadas fueron orientadas a cargar más, sobre los hombros de la clase media ya agobiada, los impuestos, en lugar de que los que más tienen pagasen para financiar al Estado, de forma que el gobierno tenga la capacidad de invertir recursos en programas sociales fundamentales”.
Albizures puntualizó: “Se nos ha continuado hablando de “barrios seguros”, pero son las cañadas y las mansiones las que siguen seguras y es en esas residencias donde no se conoce el hambre. Es decir, ahí es donde no se necesita ningún programa de Hambre Cero porque son los favorecidos con los grandes proyectos del Estado, que dejan millonarias ganancias, mientras es imposible la aprobación de una ley de Desarrollo Rural Integral, porque el poder económico se opone, ya que toca con pinzas sus intereses.
Es indudable que la situación ha cambiado. Hay más efectivos militares en las calles y más policías en las movilizaciones sociales…Por supuesto, las empresas gozan de seguridad, y a las petroleras en el Petén y a las mineras en diferentes regiones, se les destinan efectivos militares para proteger sus intereses”.
También puso en duda el resultado de una encuesta, según la cual el 70 por ciento habría reconocido la labor del gobierno. Señaló que son más del 70% de empresas transnacionales y más del 70% de los miembros del poder económico del país, los que están agradecidos con el gobierno.