«No es posible que en los principales puestos polí­ticos y de las empresas no existan mujeres»


Annie Sugier:

Annie Sugier tiene formación cientí­fica en Fí­sica y Quí­mica y fue directora técnica en la Comisión de Energí­a Atómica de Francia. En 1978, junto con Simone de Beauvoir, abrió el primer refugio para mujeres maltratadas. En 1983, creó la Liga de Derecho Internacional de Mujeres (LDIF), que combate la violencia contra las mujeres. En esta entrevista, se refiere a la importancia que tiene, para la construcción de una sociedad justa, trabajar para erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres. Asegura que la participación de las mujeres en los principales puestos de participación polí­tica tiene que ver con la implementación de polí­ticas desde el Estado, pero también, con un cambio de mentalidad que permita, que tanto mujeres como hombres, sean beneficiarios del desarrollo.

Por: Más Mujeres, Mejor Polí­tica
masmujeresmejorpolitica@gmail.com

Más Mujeres Mejor Polí­tica (MMMP): ¿Cuál fue el propósito con el que se fundó la Liga de Derecho Internacional de las Mujeres y cuáles son sus principales lí­neas de trabajo?

Annie Sugier (AS): Nosotras participamos en la segunda ola del feminismo, en la década de 1970. Nos dimos cuenta que después de la revolución cultural de 1968 aún no se hablaba mucho de las mujeres. No bastaba con ser iguales al hombre, tení­amos exigencias especí­ficas relativas a la maternidad y al aborto. Pero también contemplábamos el tema de la violencia. No se puede gozar de derechos ciudadanos si se tiene una amenaza de violencia sexual, psicológica o de cualquier otra forma. Simone de Beauvoir tuvo la idea de crear primero la Liga del Derecho de las Mujeres con una sección internacional; pensamos que era necesario afirmar los derechos universales de las mujeres.

MMMP: Es evidente que la violencia contra las mujeres tiene un carácter de género ¿Cuáles son las principales causas por las que esta violencia continúa?

AS: La violencia está basada en estereotipos. Pareciera que los hombres tienen grabado en su memoria que ellos no se encargan del trabajo doméstico, que en su casa hacen lo que quieren. Es responsabilidad del Estado demostrar que está mal maltratar a una mujer.

MMMP: Muchas de las formas de violencia contra las mujeres están amparadas en supuestas prácticas culturales. ¿Cómo abordar este tema?

AS: La cultura, cuando se trata de cocina, de música, poesí­a o pintura merece todo respeto; pero la violencia no puede ser respetada. Cuando hacemos esta crí­tica, mucha gente, incluso de izquierda, nos acusa de colonialistas y de querer imponer nuestros valores. Lo que sí­ es racista es ofrecer una justicia que sea diferente para personas de diferente color de piel.

MMMP: ¿Cuáles considera que son los principales avances en la lucha por eliminar todo tipo de violencia contra las mujeres y cuáles son los retos?

AS: En Francia, por ejemplo, existen avances importantes, como el derecho al aborto, el derecho a la contracepción libre, la posibilidad de utilizar la pí­ldora del dí­a siguiente. ¿Cómo se puede ser libre si existe el miedo de tener hijos? El reto del mundo del mañana es comprender que si las mujeres no tienen el derecho de decidir sobre sus cuerpos y sobre los hijos que quieran tener, la posibilidad de desarrollo es poca. Una de las cosas que hay que cambiar es la participación de la mujer en la vida pública, ya que no es posible, que en los principales puestos polí­ticos y de las empresas no existan mujeres.

MMMP: Una de las principales propuestas para construir una sociedad con paridad es la aprobación de normativas que establezcan cuotas de participación para las mujeres. ¿Qué opinión le merece este tipo de leyes?

AS: Siempre he apoyado este tipo de iniciativas. Es difí­cil, porque los hombres que ocupan estos puestos no querrán dejar el espacio a favor de las mujeres. En Francia, los partidos polí­ticos están obligados para que la participación entre hombres y mujeres sea equitativa, pero prefieren pagar la multa que establece la ley para que sólo sean hombres los que participen.

MMMP: ¿Qué medidas son necesarias implementar para garantizar la construcción de una sociedad en donde las mujeres sean parte del desarrollo?

AS: Las leyes son las que impulsan -de cierto modo- los estereotipos y los refuerza el Estado que no atiende a las mujeres que son ví­ctimas de violencia. Es un movimiento del Estado, no sólo de una mujer, ni sólo de los movimientos feministas o de las organizaciones de mujeres. Algo muy importante es que no basta con cambiar las leyes, es necesario realizar una revolución cultural para que los hombres cambien su forma de pensar y sean parte de la construcción de una sociedad más equitativa.

MMMP: ¿Qué motivó su visita a nuestro paí­s y cuáles son sus objetivos de trabajo?

AS: Me sorprendió mucho cuando me contactaron para visitar tres paí­ses de Centroamérica. Estaré en Honduras, El Salvador y Guatemala, para hablar sobre la violencia contra las mujeres y la experiencia de la Fundación en la creación del primer refugio para mujeres maltratadas.

«Es necesario realizar una revolución cultural para que los hombres cambien su forma de pensar y sean parte de la construcción de una sociedad más equitativa.»