Tiene razón Méndez Vides al objetar desde su visión, la existencia del Ministerio de Cultura y Deportes (elPeriódico, 23-02-2011), cuando se nombra como titular a una persona ajena al movimiento artístico nacional en cualesquiera de sus facetas: música, plástica, danza y especialmente teatro, que es el que concentra todas las expresiones de las bellas artes, y peor si no está relacionado con sus exponentes y por lo tanto no está viviendo esos mundos.
Guatemala es un venero de expresiones de arte y cuando se le da la oportunidad de hacerlo lo hace a maravilla, así como también ha bajado su índice cuando se le constriñe, como por ejemplo en los tiempos del dictador Ubico, que se dificultaba obtener autorización para un montaje escénico, pues el libreto tenía que someterse a censura previa en el Ministerio de Educación, pero los directores teatrales sabedores de eso buscaban libretos «blancos» que no fueran a despertar las cosquillas hiperestésicas no solo de los censores, sino de su amo.
Guatemala, creo lo he dicho otras veces, en otros tiempos gozaba del prestigio de ser un país culto y así se le respetaba; recuerdo que durante el gobierno del general Lázaro Chacón se realizaban temporadas teatrales por compañías extranjeras con montajes novedosos y elencos artísticos de calidad. Recuerdo algunos de ellos, pues mi papá tenía su imprenta Libertad, en la esquina de la 13 calle poniente y 7a. Avenida Sur (hoy Centro Histórico), y por lo equidistante y el buen y puntual trabajo, le mandaban a hacer los programas de los Teatros: Abril, Palace y Europeo, que hoy es el Tikal.
Pues resulta que yo iba a dejar los paquetes de programas a la taquilla y de regreso me quedaba viendo la obra, excuso decir que dada mi edad, alrededor de los ocho años, pues no entendía los parlamentos, pero me gustaba ver cómo se desenvolvían los actores en el escenario, es decir, me familiaricé con el teatro.
Dice Méndez Vides que sería suficiente una Secretaría de Bellas Artes, pues sí, la hubo, se llamó Dirección General de Cultura y Bellas Artes, dependiendo de quién esté al frente de ella. Antes del Ministerio, que nació Vice durante el titular de Educación, el coronel Clementino Castillo Coronado, el Vice era el no menos conocedor de las artes, licenciado Leopoldo Colón Molina, pero se quedó en botón, no despuntó por las razones politiqueras en las que abunda el país.
Pues antes hubo una Dirección General de Cultura y Bellas Artes, a cuyo frente estaba nada más y nada menos que la culta abogada Eunice Lima. ¡Ah, caramba!, que derroche de arte hubo en esos tiempos. Costará superar la marca. ¿Por qué no la nombran a ella Ministra? Me pregunto: ¿por qué “y Deportes”?, con disciplinas disímiles cuando cada una requiere atención especializada? Y en el deporte, que no espectáculo, hemos visto que tenemos verdaderos deportistas que han puesto el nombre de Guatemala muy en alto.
Al Ministerio de Cultura hay que dejarlo solo así: DE CULTURA, y que no lo estén torpedeando con suprimirlo, porque qué vergüenza internacional sería para el gobierno de un país heredero de la gran cultura de sus antepasados, los gloriosos mayas, suprimiera, precisamente, el Ministerio de Cultura.