En los diversos sectores de la población se percibe una profunda preocupación por el fuerte impacto que sobre la economía del país está provocando la crisis internacional derivada del alza irrefrenable de los precios del petróleo y la impresionante carestía de los alimentos.
El lunes pasado, el presidente de Guatemala, ílvaro Colom, calificó el panorama como muy serio, a la vez que anunciaba la determinación de su gobierno de promover una reestructuración del presupuesto de la Nación a efecto de buscar fondos destinados a otorgar un subsidio directo a los usuarios del transporte público.
El gobernante dijo que en todas las esferas del gobierno, se tendrán que apretar el cinturón, lo que en otras palabras significa el compromiso de impulsar una verdadera política de austeridad.
En ese contexto, son justificados los llamados a la prudencia que están formulando los representantes de diversos sectores sociales, ante el tropezón político que tuvo el Presidente del Congreso de la República, al anunciar la intención de impulsar un proyecto para la construcción de un nuevo edificio de ese organismo del Estado con una inversión de casi 500 millones de quetzales. El proyecto ha sido objeto de un generalizado rechazo de la población, por considerar que se trata de una ofensa para la pobreza que hoy agobia groseramente a la mayoría de guatemaltecos.
El momento también es propicio para exhortar al presidente Colom y a su aliado político el alcalde de la capital, ílvaro Arzú, para que no echen más leña al fuego con sus imprudentes pretensiones de aumentar los impuestos. El primero con modificaciones al Impuesto Sobre la Renta, ISR, que aunque han sido calificadas de moderadas, tendrán graves repercusiones sobre los sectores populares, y el segundo con su acción encubierta de incrementar el IUSI mediante la revaluación de las propiedades inmuebles.
En un momento de aguda crisis como el que se afronta en la actualidad, se necesita de mucha prudencia para que no empeore la situación. El gobierno de España, está reduciendo el Impuesto Sobre la Renta. También en Estados Unidos se favorece la devolución de impuestos para que la gente tenga mayor capacidad de compra.
Desafortunadamente en Guatemala se hace todo lo contrario. En vez de aumentar los impuestos, el gobierno debería esforzarse por recaudar adecuadamente los tributos ya existentes. Por ejemplo, en la venta de tarjetas telefónicas, hay una descarada evasión fiscal. En este momento de dura prueba, lo que se impone es una política de prudencia y austeridad a efecto que no haya más despilfarro, mucho menos para construir un edificio faraónico como el que se proyecta para el Congreso de la República.