En la sección de negocios (página 21 del 15 de noviembre de 2010) de Prensa Libre, se publicó un artículo que indudablemente se presta a confusiones y/o equivocaciones. En el contenido del mismo se indica que las empresas colombianas han invertido en Guatemala al haber adquirido la propiedad del 80 por ciento de la Empresa Eléctrica de Guatemala, igualmente que ha invertido el Consorcio Financiero Colombiano Aval, al comprar las acciones del grupo BAC-Credomatic.
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Si bien es cierta dicha compra, discrepo en que la misma sea una inversión; por cuanto, lo que se ha hecho es la compra de acciones de empresas ya existentes en el país que en ningún sentido cambian la inversión, es un cambio de propietario, de inversiones antiguas que incluso al haber sido hechas en el extranjero probablemente están evadiendo el pago de impuestos sobre utilidades y demás, al haber adquirido acciones por un precio mayor que el que las habían adquirido los dueños anteriores en su momento.
El hecho que el Consorcio Colombia EEB-EDEMCO ganó una licitación para ampliar la red de transmisión eléctrica del país no puede considerarse que tenga relación con el Tratado de Libre Comercio que Colombia y Guatemala suscribieron hace un año. Cualquier empresa contratista que llene los requisitos de las licitaciones correspondientes podría haber sido beneficiada por un contrato y lo más probable es que las utilidades que le produzca ese contrato se las lleve a su país y no las reinvierta aquí.
En cuanto al TLC entre Colombia y Guatemala, se evidencia que las importaciones provenientes de Colombia continúan para arriba y la gráfica que se publica en el artículo lo evidencia plenamente. En el 2005, Colombia nos exportó US$167 millones y en el 2009 nos exportó US$326 millones; es decir, duplicaron sus exportaciones mientras que Guatemala continúa exportando a Colombia lo mismo, menos del 10 por ciento de lo que Colombia nos envía y como ha sucedido en todos estos años, nuestro principal producto de exportación hacia ese país es el caucho natural que es alrededor del 50 por ciento en dólares de lo que nosotros les vendemos.
Qué lamentable que el coordinador de Pronacom y el asesor de Pronacom, Juan Carlos Paiz y Julio Héctor Estrada no hayan señalado al periodista la triste realidad de lo que está aconteciéndonos. Los hechos señalados nos comprueban que los guatemaltecos no han salido beneficiados de los recientes TLCs, como los números fríos y exactos lo evidencian y en lugar de confundirnos deberíamos de preocuparnos en encontrar la forma en que se convierta en un beneficio para los trabajadores y los productores nacionales un TLC y no simplemente en un error, en un capricho que el Ejecutivo y el Legislativo no supieron comprender en su debido momento.
No pongo en duda que en el sector eléctrico existen múltiples oportunidades de inversión en el país, especialmente sería muy bueno que el Gobierno tomara disposiciones concretas para que las inversiones fueran en generación de energía limpia, aprovechando la topografía que tenemos, las múltiples caídas de agua, igualmente que el potencial geotérmico y eólico y así en los próximos diez años sustituyéramos la generación a base de hidrocarburos y carbón por una electricidad limpia y mucho más económica.
Si Pronacom, con Paiz, Estrada y demás personas se dedicaran a viabilizar la inversión en generación eléctrica limpia les estarían haciendo un verdadero bien a los consumidores, a los industriales y a los exportadores por cuanto rebajaría el precio del kilovatio, abaratando las exportaciones y reduciendo la contaminación  del medio ambiente.