Como a nuestros políticos no les cuesta nada prometer, se ha vuelto costumbre desempolvar los boletines de prensa de los gobiernos anteriores, de ahí que de tiempo en tiempo salen ofreciendo lo mismo, como que este año todos vamos a poder disfrutar de las tradicionales fiestas en paz, con la seguridad y certeza que las autoridades están velando por nosotros, no digamos que podremos ir tranquilos al banco a sacar o depositar el aguinaldo para pagar el colegio de los patojos y adquirir los útiles y libros escolares, porque no todo el mundo tiene los recursos de sobra para ir de compras nocturnas atraídos por magníficos descuentos.
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Si a usted, estimado lector, le han ido con el cuento del ministro López Bonilla que las radiopatrullas dan vueltas toda la noche para velarle el sueño, por favor no lo crea y si tiene alguna duda, pregúntele a las empresas telefónicas si no le han robado las tapaderas metálicas en el área del Centro Histórico, dejando al descubierto tremendos hoyos que ya han causado graves lesiones a los peatones desprevenidos.
A mí me disgusta escuchar la perorata de los voceros policíacos con su mentado “plan estratégico diseñado para minimizar los accidentes de tránsito”. Se necesita piel de danta para decir semejante mentira, cuando bien sabemos que por ninguna parte existe al menos un letrero que diga: “Si bebe no maneje”, no digamos comprobar una bien planificada campaña educadora y formativa para no andar cometiendo actos peligrosos o circular en vehículos que son una completa muestra de condiciones causantes de accidentes.
Eso de asegurar que las ventas de productos pirotécnicos están bajo control, también da mucha cólera, porque no es extraño ver por todos lados del país las ventas de dichos artículos sin ningún tipo de prevención. Incluso, me consta, que en aquellos sitios que tradicionalmente se colocan bajo el amparo municipal provocando trastornos en el tránsito, la gente asiste fumándose un cigarrillo tranquilamente. Y para colmo, ¿no le han dado el grito de “no va a llevar sus canchinflines, don”? Sabiendo todos que son artículos prohibidos por haber causado incendios que provocan hasta pérdidas totales de viviendas.
Creo que es mejor terminar aquí mis comentarios sobre los mentados operativos de seguridad, porque me falta citar toda una retahíla de casos que demuestran que nuestras autoridades no saben ni jota de lo que significa prevención de accidentes. Por ejemplo: ¿Qué me dice del mal uso del transporte urbano y extraurbano durante la época?, ¿qué me cuenta de que los vehículos corran como alma que se la lleva el diablo el mismísimo 7 de diciembre por la tarde? Y ¿qué le parece que en las carreteras del país, si es que así todavía pueden llamarse esas superficies lunares, siguen brillando por su ausencia las tan mentadas patrullas de caminos? Vaya, por favor, entonces echando pan en su matate.