Niños y jóvenes: 170 vidas sin rastro en 2011


aa_Ositos

Cientos de hogares lloran la ausencia de hijos menores de edad, hermanos, primos o nietos desaparecidos, quienes ven truncada la posibilidad de jugar, reí­r y crecer en familia. Muchos esfuerzos se han realizado para buscar a los menores extraviados, pero hasta el momento parece que cada vez aumentan los casos y no se toman en cuenta las recomendaciones para evitar los plagios.

aa_BRENDAaa_JOSUEaa_SIEKAVIZZAaa_SIEKAVIZZA2

POR ENMA REYES
ereyes@lahora.com.gt

Dolores Escalante describe a su hija Brenda Lissette Escalante Martí­nez  como una joven tranquila: “Tení­a conmigo una buena comunicación. Era una joven que se dedicaba a estudiar, realizaba trabajos manuales y con eso se mantení­a, ya que no trabajaba. Me ayudaba en hacer los quehaceres de la casa”.

Brenda soñaba con estudiar y estaba aprendiendo el oficio de panaderí­a; querí­a trabajar para sacar adelante a su hijo, señaló Dolores.

Pero los sueños de Brenda, de 17 años, se vieron truncados cuando desapareció el 24 de mayo pasado; pero no estaba sola, pues su familia asegura que para entonces ya tení­a seis meses de gestación.

Todo cambió radicalmente cuando fue plagiada junto a otras dos jóvenes, Melany Velázquez y Paola*, de quienes se encontraron sus cabezas abandonadas en la ví­a pública, dí­as después de su desaparición.

La madre de Brenda dice que ha sido un tiempo difí­cil tanto para ella, como para su familia: “En el transcurso de este tiempo ha sido muy duro porque ella no ha estado con nosotros. Las dos nos llevábamos bien, para cualquier cosa allí­ estaba contando con ella; yo recibí­a el apoyo moral y espiritual, ya que yo soy madre soltera. Yo me quedé sola cuando ella tení­a ocho años y yo luché con mis dos hijos para sacarlos adelante y la verdad para mí­ ha sido duro todo este tiempo que no la tengo conmigo”.

“Mi vida después de lo que ha pasado ya no ha sido la misma. Yo me mantengo alterada. Hace poco me dio un derrame y he estado con medicamento; tratando la manera de sobrevivir todo este tiempo que ella no ha estado con nosotros. Y mi hijo, el pequeño, me dice que no me ponga mal, que Brenda aparecerá”, relata.

A pesar de ese terrible antecedente de las amigas de Brenda, Norma Cruz, de la Fundación Sobrevivientes, cree que su estado de gestación, le habrí­a valido a Brenda para conservar la vida, pues podrí­a existir interés en los plagiarios por el bebé.

Como éste, se registran cientos de casos cada año (Lea: DENUNCIAS) y se cree que existe un importante número de casos no reportados a las autoridades, que forman un subregistro.

NIí‘OS SIEKAVIZZA
Los rostros de José Roberto y Marí­a Mercedes Siekavizza han cobrado relevancia en los últimos meses, luego de que trascendiera la desaparición de su madre –Cristina Siekavizza– y se acusara a su padre –Roberto Barreda de León– por ello.

Desde su desaparición –que coincide con la supuesta huida de su padre–, sus fotografí­as aparecen recurrentemente en afiches, mantas, volantes y hasta en los medios. Se les busca como a niños secuestrados, pues todo apunta a que se encuentran con Barreda de León.

íngela Molina de Siekavizza, abuela materna de Roberto José y Marí­a Mercedes, describe a sus nietos como niños normales. “A ellos todo les significaba jugar, sus clases del colegio, sus amiguitos, compartir con la familia, pues lo que uno considera lo que es ser niño. Eso es parte de lo que ellos siempre disfrutaban. Eran niños felices”.

“Roberto José es un niño tí­mido, con la gente que no muy conoce. Es un niño muy observador, inteligente; ambos son inteligentes, pero él era más observador y hasta que siente que ya entró en confianza entonces es ya más platicador, también le gusta jugar”, recuerda íngela, con aires de nostalgia.

“Marí­a Mercedes, sí­,  su carácter es de una niña vivaracha, de una vida llena de energí­a. Todo el tiempo está viendo que otra cosa hace. Es una niña más inquieta”, agrega.

Entre los juguetes preferidos de los niños, íngela aún recuerda que les gustaba sus peluches: “Casi siempre traí­an uno de sus peluchitos con ellos. De allí­ Roberto José es un poco más de lo electrónico; a él le gustaba su consola Wii”.

La abuela de los Barreda Siekavizza cuenta los momentos de angustia y desconcierto que han vivido tras la desaparición de Cristina y sus nietos: “Ha sido un proceso muy doloroso. Estamos muy consternados con esta situación, pero a la vez en una lucha, pero una lucha que no vamos a dejar de hacerla hasta que un dí­a los tengamos de vuelta”.

En este caso, se cree que la captura de Barreda de León será determinante para encontrar a los niños, de quienes aún no se tiene noticias.

JOSUí‰ SHOC
Josué Shoc tiene 10 años. Le gusta jugar pelota y volar  barrilete. En este tiempo esperaba sus estrenos de atuendo y con gusto su familia se los compraba.

“Esta Navidad no va hacer igual para nosotros porque él está desaparecido”. Esas fueron las palabras de Rodolfo Shoc, padre de Josué, quien se encuentra desaparecido desde el pasado 28 de octubre.

Rodolfo describe a su hijo como un niño activo y alegre: “En la escuela le gustaba participar, jugar en voleibol. Era bien alegre el niño. í‰l me comentaba que querí­a salir y graduarse y trabajar. Todaví­a no habí­a decidido qué, pero él lo que me decí­a era que querí­a graduarse para ser alguien en la vida”.

A pesar de la desaparición, su padre señala que hasta el momento no han recibido amenazas de ningún tipo: “Nosotros somos pobres, trabajamos y luchamos, pero no tení­amos ninguna amenaza de alguna persona”.

La única recomendación que Rodolfo Shoc da sobre como los padres deben actuar es “no descuidar a los niños, no dejarlos solos porque ahorita es un momento muy difí­cil que estamos viviendo aquí­ en Guatemala y sobre todo que no los dejen salir;  sobre todo en estas fechas porque habremos padres muy descuidados, incluso mi hijo solo él salió a comprar y ya nunca regresó”.

ALERTA ALBA – KENNETH
La Alerta de Alba – Kenneth tiene como objetivo, la localización y resguardo inmediato de niños sustraí­dos o desaparecidos.

En su artí­culo cuarto, la Ley señala que se deben tomar acciones coordinadas y articuladas entre instituciones públicas, que permitan agilizar y lograr la localización y resguardo del niño, niña o adolescente que ha sido sustraí­do o que se encuentra desaparecido y la recuperación y resguardo del mismo.

Todas las instituciones públicas tienen la obligación de realizar en forma inmediata y urgente las acciones que les sean requeridas en el marco de esta Ley.

Miguel íngel López Guerra, director de la Asociación Nacional contra el Maltrato Infantil (CONACMI), señala que “el haber roto con la rutina o cotidianidad de los niños, el poder estudiar, tener contacto con sus amigos, con su casa, con su familia, creo que hay un desarraigo porque se está llevando a los niños a otro lugar y lamentablemente no sabemos en qué circunstancia están”.

“A veces los niños desaparecen porque hay problema entre los padres. Se están separando los papás y ya sea cualquiera de los dos se los pueden llevar sin que se sepa dónde están y el niño igual va a sentir angustia, pero no es la misma cuando sufren un secuestro o un rapto”, señaló por su parte, Nidia Aguilar, directora de la Defensorí­a de la Niñez y Adolescencia de la Procuradurí­a de los Derechos Humanos.

El proceso de Activación de la Ley se origina a través de la Procuradurí­a General de la Nación (PGN), que emite un documento que luego es trasladado a la Policí­a Nacional Civil para la inmediata búsqueda de los menores reportados como desaparecidos, en esta labor también colabora el Ministerio Público.

Por otra parte, los datos son trasladados a la Secretarí­a de Comunicación Social de la Presidencia para emitir un comunicado de prensa que es distribuido a los diferentes medios de comunicación, a fin de ser difundido a la sociedad en general.

RECOMENDACIONES
Las recomendaciones que Dolores Martí­nez realiza para los padres de familia es “orientar a nuestros hijos, hablar con ellos y tratar de mantener una buena comunicación con ellos para evitar todo esto, porque lo que yo estoy viviendo no se lo deseo a nadie, porque es duro”.

La recomendación de Molina de Siekavizza sobre cómo actuar ante estas circunstancias es el de concientizar a todo el mundo que no nos tenemos que quedar callados, tenemos que recurrir a las instancias, pero principalmente con los padres o amigas para ayudar en ese sentido.

Aguilar agrega que los padres de familia orienten a sus hijos en su crecimiento, que acudan a las autoridades para realizar las investigaciones correspondientes para dar con el paradero de sus hijos, pero lo más importante es que no se pierda la comunicación en la familia.

“Es terrible lo que puede representar para un niño o un adolescente, que es la etapa que ellos necesitan la protección de la familia y cuando ellos son arrancados de ese lugar primario que es la familia es un trauma que si no tiene un seguimiento integral después cuando aparecen lo puede marcar para toda su vida, porque en ese momento perdió la estabilidad emocional, puede adquirir una enfermedad de esas súbitas por el impacto”, puntualizó.

ALBA-KENNET
DENUNCIAS


Delmi Cifuentes, jefa de la sección especializada de la niñez y adolescencia de la Policí­a Nacional Civil (PNC), señala que en el año 2011 se han registrado 300 alertas de Alba Kennet –emitidas cuando desaparece un menor–, pero  sólo se ha encontrado a 130.

“La alerta Alba Kennet sólo percibe la desaparición de niños entre 0 a 18 años al momento de su desaparición; casi siempre, las personas que raptaron al niño piden algún costo de la liberación. Entonces, la alerta desaparece ya que recae en otro delito”, indicó Cifuentes.

De acuerdo con la representante de la PNC, los lugares donde más se reportan casos de desaparición de menores son en el área de Oriente y el departamento de San Marcos, por ser zonas fronterizas e ideales para el tráfico de personas.

“Uno de los grandes problemas es que la población no denuncia. Al momento de que exista una desaparición de niños debe acudir a la PGN, MP o Migración o a la PNC, y si vive en un lugar muy lejano que acudan de inmediato a una sede policial y llevar todos los datos del menor”, advierte.

“A veces los niños desaparecen porque hay problema entre los padres. Se están separando los papás y ya sea cualquiera de los dos se los pueden llevar sin que se sepa dónde están y el niño igual va a sentir angustia, pero no es la misma cuando sufren un secuestro o un rapto”.
Nidia Aguilar
PDH