Pobreza, trabajos peligrosos y una creciente inseguridad que ha dejado este año unos 130 menores asesinados en Guatemala, son sombras que opacarán hoy la conmemoración del Día Nacional de la NO Violencia contra los Niños.




«Existe una enorme preocupación por el creciente número de asesinatos de menores. El año pasado hubo 523 crímenes y en estos dos meses ya van 130 muertes, es realmente preocupante ese incremento», dijo Magda Medina, experta del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
Sin embargo, los menores también están expuestos a otros tipos de violencia, como la intrafamiliar, sicológica y la explotación sexual. Además, los llamados «niños de la calle» son los más vulnerables por ser presa fácil del crimen organizado, pornografía y tráfico de drogas, lamentó la funcionaria.
Asimismo, en Guatemala también hay numerosos niños explotados laboralmente, y los más expuestos son los que trabajan con fuegos artificiales, actividad considerada por Unicef y la Organización Internacional del Trabajo como una de las peores formas de trabajo infantil.
Los expertos dicen que el silencio de la sociedad ante estos flagelos y la impunidad en los crímenes acentúan la cultura de la violencia en contra de los menores de 18 años, que representan la mitad de los 13 millones de habitantes.
«La persistencia de la violencia contra niños y adolescentes tiene dos pilares, terriblemente negativos y terriblemente profundos, uno es la impunidad que se mantiene en todos los crímenes y actos violentos; y el otro es la tolerancia social hacia esa violencia», lamentó el represente de Unicef en Guatemala, Adriano González-Regeral.
Por ello, el funcionario instó al Estado y la sociedad guatemalteca poner «fin a esta tolerancia y que denuncien estos crímenes contra niños».
«Nosotros creemos que la mejor prevención es poner fin a la impunidad, porque los perpetradores deben ser castigados y eso es una potente fuerza de disuasión y en ese camino queda mucho por recorrer», dijo.
El Día Nacional de la NO Violencia contra a Niñez fue instituido hace seis años por el Congreso en homenaje al niño de la calle Nahamán Carmona, asesinado brutalmente por cuatro policías, incluida una mujer, en 1990.
La mujer policía se convirtió en testigo clave y dos agentes fueron condenados a 20 años de prisión, pero ya están en libertad tras cumplir sólo la mitad de la condena por su buena conducta. El otro agente murió antes que se dictara la sentencia debido a una enfermedad de transmisión sexual.
Diversas organizaciones programaron actividades para esta conmemoración, entre ellas pintar una manta gigante frente al Palacio Nacional de la Cultura de la capital.
En las pinturas los niños plasmarán «lo que sienten ante tanta violencia y la Guatemala en la que quieren vivir», indicó la directora de la agencia de Noticias a favor de la niñez y la adolescencia, La Nana, Claudia Navas.