Niños de la calle se trasladan a fronteras


Hace unos años en el departamento de Guatemala tení­a el 95% del total de niños y adolescentes en situación de calle; sin embargo, este fenómeno se ha expandido a la provincia, principalmente en regiones fronterizas.

Ligia Flores
lahora@lahora.com.gt

Según Héctor Dionisio, encargado del área legal de Casa Alianza, se estima que en todo el paí­s existen entre dos mil 500 y tres mil niños, niñas y adolescentes en situación de calle, de los cuales, un 50% aún permanece en la ciudad capital y municipios aledaños, el resto se distribuirí­a mayoritariamente en San Marcos, Retalhuleu, Jutiapa y Chiquimula.

El entrevistado refirió que en los departamentos de San Marcos y Retalhuleu, donde hay alto í­ndice de población joven migrante, el fenómeno de situación de calle se ha acrecentado, principalmente en los municipios de Malacatán y Tecún Umán, en San Marcos.

Dionisio informó que departamentos como Cobán, Petén y Escuintla han reportado una mayor presencia de estos jóvenes.

Otro aspecto importante que señaló Dionisio, es que muchos de los jóvenes que se han visto en la necesidad de vivir en la calle en estos departamentos son de otras nacionalidades, quienes también se han involucrado en los flujos de migración irregular, debido a la precaria condición de vida en sus paí­ses de origen.

Esta caracterí­stica se ha observado con mayor frecuencia en el oriente del paí­s, especí­ficamente en Chiquimula y Jutiapa.

Dionisio contó que hay muchos niños indí­genas que viven en la frontera entre México y Guatemala, que van a trabajar a Tapachula, o quienes van del altiplano a la Costa Sur, en busca de alternativas para subsistir.

«Muchos de estos niños mantienen los ví­nculos familiares por algún tiempo, pero cuando se percatan que pueden subsistir por sí­ mismos, y no entregar cuentas de su trabajo, rompen muchas veces esa relación, por lo que se convierten en población en situación de calle», argumentó.

Expulsados

El representante de Casa Alianza dijo que una de las causas para que el número de chicos que deambulan y pernoctan en las calles de la ciudad capital haya disminuido, es la polí­tica restrictiva que ha impulsado la comuna capitalina, ya que ésta los expulsa de los sitios donde habitualmente se reúnen o usan para dormir, como los parques.