Niños asesinos


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La sociedad ha entrado en una vorágine imparable en la que se le da prioridad al dinero. Enseñados para eso desde niños, el objetivo de la mayor parte de la gente es la suntuosidad: Ropa “de marca”, asistir a lugares caros sin importar de dónde sale el dinero. Lo importante para estas personas es que los vecinos y los amigos vean que ellos tienen lo mejor, sin importar que quienes les conocen se pregunten de dónde obtuvieron el dinero para costear sus excesos. Esa necesidad sicológica supera a las necesidades básicas (alimento, educación y salud).

Roberto Arias


En Guatemala hay muchos niños, en cuantiosas oportunidades abandonados por el padre machista. La madre “soltera” y frustrada sin conocimiento para fundamentar valores o proporcionarles algún tiempo de calidad a sus hijos no sabe qué hacer o a quién acudir.
  
   Guatemala tiene el grave problema del reclutamiento forzoso de niños y niñas por las maras y, para no ir muy lejos, ahora existen hasta tres generaciones de mareros; abuelos mareros, padres mareros e hijos mareros. Dentro de poco habrá nietos mareros y, es punto menos que imposible parar de golpe la vorágine, en virtud de la asquerosa pobreza en la que se revuelcan las grandes mayorías, en donde hay exclusión, hambre y cero oportunidades de desarrollo, independientemente de la esclavitud del narcotráfico que azota a Guatemala, capturada por los grandes capos mexicanos.
  
   Lo de los niños asesinos no es nuevo. En Guatemala es un problema que está, comparativamente, en sus inicios. El Estado de Guatemala tiene suficiente dinero para que se harten y se lo hueveen los diputados y diputadas, funcionarios públicos de toda laya y todos los parásitos que viven acostados en lechos de rosas a costillas de los impuestos. Sin embargo, no se ve claro que existan campañas de salud mental para cumplir con la obligación de tratar el despistaje de psicopatías, indicadores de ansiedad, depresión, angustia, agresividad incontrolable e impulsividad. Detectar posibles psicosis larvada, (locura en gestación o por brotar ´aparecer´) la misma que se da frente a situaciones límite o intolerables por la persona como es el caso de conflictos, traumas o frustraciones.
  
   En Inglaterra, Mary Bell fue encarcelada por estrangular a un niño pequeño llamado Martin Brown, el 25 de mayo de 1968, el día anterior a cumplir sus 11 años de edad.
Por lo que se sabe, estaba sola al momento del asesinato. Entre ese momento y el segundo asesinato, ella y su amiga Norma Bell (quien no tenía relación familiar con ella), la Policía de Newcastle desestimó este incidente diciendo que era sólo una broma. El 31 de julio de 1968 las dos tuvieron parte nuevamente en un asesinato y nuevamente por estrangulación, de Brian Howe de tres años de edad. Los informes de la Policía concluyeron que Mary Bell volvió al lugar del crimen con una navaja para escribir una «N» en el estómago del niño, y luego, con esa misma navaja pero con otra mano, formó la «M». Mary Bell también usó un par de tijeras para cortar partes del cabello de Brian Howe además de sus genitales.
  
   Las niñas eran muy jóvenes y sus testimonios se contradijeron mucho, por lo que nunca se supo con claridad lo que sucedió. En principio la muerte de Martin Brown fue declarada como accidente, ya que no había pruebas de nada extraño. Sin embargo, la muerte fue vinculada con el asesinato de Brian Howe y finalmente en agosto las dos niñas fueron detenidas y acusadas de dos cargos de asesinato en segundo grado.