La familia de una paciente de 11 años de edad con leucemia, cuya madre la sacó inesperadamente de un hospital de Phoenix el mes pasado, tiene un historial de retirarla de clínicas contra el consejo de los médicos, informó la policía, al tiempo que los padres aseguraron que la menor es tratada en México.
La niña, Emily Bracamontes, había recibido quimioterapia durante casi un mes en el Hospital Infantil de Phoenix hasta que su madre la retiró el 28 de noviembre cuando todavía era tratada. Los médicos le amputaron el brazo derecho debido a una infección y le colocaron un catéter en el pecho para suministrarle medicamentos.
La madre retiró una sonda intravenosa del aparato del catéter y sacó a la niña del hospital, lo cual preocupó a los médicos de que pudiera sucumbir a una infección mortal, dijo el sargento de policía Steve Martos.
Desde entonces, los padres de Emily se han negado a suministrarle información a la policía de Arizona sobre el paradero o el tratamiento de la niña, pero han afirmado en entrevistas de televisión que está al cuidado de médicos en México. La menor apareció ayer en una entrevista con la cadena ABC, la primera vez que la policía la vio desde que fue retirada del hospital.
Una sonriente Emily, con un brillo en su mirada, dijo que se sentía bien porque los médicos realmente la quieren mucho. Llevaba una gorra tejida de color rosa y estaba en lo que aparentemente es una instalación médica que no fue identificada.
Martos dijo que el padre de Emily se encontraba en Phoenix ayer, cuando se negó a darle información a la policía sobre el paradero de su hija.
El sargento advirtió también que hasta que los padres les demuestren a las autoridades que la niña está a salvo, su investigación seguirá abierta y se siguen considerando cargos penales, dado lo que consideró es un patrón de potencial negligencia de los progenitores en la atención médica de la menor.
Dijo que los padres la han sacado de dos hospitales contra el deseo de los médicos que la tratan.
El automóvil de la familia fue detenido en octubre por agentes de la Patrulla Fronteriza cuando ingresaban a Arizona desde México y notaron que al parecer Emily estaba muy enferma, indicó Martos. La niña fue trasladada de inmediato a un hospital en la cercana ciudad de Yuma y luego por avión al Hospital Infantil de Phoenix, agregó.
La madre, Norma Bracamontes, apareció ayer con su hija en ABC y responsabilizó al hospital de complicaciones que llevaron a la amputación del brazo. La familia y Emily estaban siendo intimidadas por el hospital debido a la factura, afirmó.
El Hospital Infantil de Phoenix difundió un comunicado ayer, donde dijo que sus normas le impiden divulgar la información financiera de sus pacientes o detalles del tratamiento.
«Sin embargo, estamos totalmente en desacuerdo con las afirmaciones presentadas con relación a la calidad del cuidado que Emily recibió y defenderemos vigorosamente nuestras acciones con relación a su tratamiento», señaló el texto.
Debra Stevens, vocera del hospital, dijo que las decisiones clínicas de la institución nunca se basan en la capacidad de pago, e indicó que proporciona servicios gratuitos o a precios reducidos a los pacientes que no pueden pagarlos.
EN MÉXICO
El misterio que rodea la historia de una niña que padece leucemia y que fue sacada de un hospital en Arizona se profundizó ayer, cuando su padre dijo que la pequeña recibe atención médica en México y las autoridades sopesaban levantar cargos por negligencia contra la familia.
La Policía de Phoenix busca a Emily, de 11 años, desde el miércoles de la semana anterior, cuando de acuerdo con un video de vigilancia, su madre la sacó caminando del Hospital Infantil de esta ciudad, un día antes de que fuera dada de alta.
Las autoridades informaron que la niña fue sometida a tratamientos de quimioterapia durante un mes y se le había atendido por una infección que obligó a amputarle un brazo.
De acuerdo con la Policía, la niña corría el riesgo de una infección fatal si no se le llevaba de vuelta al hospital. Las autoridades buscan a la pequeña en Arizona, California y México, donde tiene parientes.
Las autoridades no lograban explicarse las razones por las cuales la madre, Norma Bracamontes, de 35 años, se llevó a la niña antes de la conclusión del tratamiento. Incluso la Policía considera presentar cargos penales si no regresan a la menor.
La Patrulla Fronteriza de Estados Unidos detuvo el fin de semana al padre, Luis Bracamontes, de 46 años, cuando ingresaba a Arizona desde México. El hombre negó haber participado en la salida de su hija del hospital y dijo que desconocía su paradero.
Sin embargo, en una entrevista esta semana con NBC News, Bracamontes dijo que estaba a salvo y era atendida por médicos en México.
«Ella está bien y a salvo», apuntó, aunque se negó a revelar donde era atendida.
Bracamontes culpó al hospital de Phoenix por el hecho de que Emily perdiera el brazo y dijo que la clínica había presionado a la familia para que pagara los honorarios médicos. Mostró fotos de la niña antes y después de la cirugía y habló por celular con una niña y una mujer que aseguró eran su hija y su esposa.
Directivos del hospital negaron que éste condicione la atención de los pacientes a su capacidad de pago.
La Policía de Phoenix, por su parte, dijo que el relato del padre provoca más señales de preocupación.
«Estamos en el mismo punto donde estábamos el jueves pasado cuando comenzamos a buscarla», dijo el sargento de Policía Steve Martos ayer. «Entendemos el derecho de un padre de cambiar de médicos, de hospitales, no discutimos eso. Solo queremos asegurarnos de que Emily está recibiendo la atención médica adecuada que requiere para prevenir un fin potencialmente espantoso».
Tanto la madre como la hija son ciudadanas estadounidenses, mientras que el padre es un inmigrante mexicano que reside legalmente en Estados Unidos.
Comunicado del Hospital Infantil de Phoenix