El ícono pro democrático y de la oposición a la junta militar birmana, Aung San Suu Kyi, afirmó durante su juicio hoy que no violó las reglas de arresto domiciliario, asegurando que sólo ofreció un albergue temporario al estadounidense que llegó a nado a su domicilio.
La premio Nobel de la Paz, testificó este martes por primera vez en la prisión de máxima seguridad de Insein, al norte de Rangún, en este caso que generó una importante condena de la comunidad internacional a la junta militar que dirige el país desde 1962.
«No lo hice», fue la respuesta de Suu Kyi, de 63 años, cuando un juez le preguntó si reconocía haber violado las restricciones de su arresto domicilio.
Suu Kyi podría ser condenada a cinco años de cárcel. De los últimos 19 años, Suu Kyi pasó 13 años detenida, la mayor parte del tiempo en su casa a orillas del lago Inya en Rangún.
La líder opositora dijo que la primera vez que supo sobre esta extraña visita del veterano militar estadounidense, John Yettaw, fue cuando su asistente la despertó al amanecer del 4 de mayo para contarle que un hombre había llegado a su domicilio.
«No los informé», respondió Suu Kyi cuando un juez le preguntó si había informado a las autoridades militares sobre la intrusión.
También se le preguntó a la detenida si le había dado a Yettaw comida y si lo había albergado en su domicilio. Suu Kyi respondió que «le permití tener un refugio temporal».
La líder de la oposición dijo que Yettaw partió a las 23:45 horas del 5 de mayo: «Sólo supe que se fue a la orilla del lago. No sé qué camino tomó porque estaba oscuro».
La junta militar está también enjuiciando a Yettaw y a las dos ayudantes que viven en el domicilio de Aung San Suu Kyi. Yettaw llegó a nado a la casa de Suu Kyi para advertirle sobre una visión que tuvo de que sería asesinada.
En una rara concesión de la junta militar, diplomáticos y algunos periodistas birmanos fueron autorizados a ingresar a la sala en donde Aung San Suu Kyi testificó.
Los críticos aseguran que el gobierno birmano intenta con este juicio impedir que la líder opositora goce de su libertad en ocasión de las controvertidas elecciones que organiza el régimen en 2010. Su partido, la Liga Nacional para la Democracia (LND), ganó las últimas elecciones del país en 1990, pero jamás lo dejaron asumir el poder.
Poco antes, un general de la policía había afirmado que el régimen militar birmano estaba en su derecho de prolongar por seis meses el periodo de arresto domiciliario de la opositora Aung San Suu Kyi para alcanzar los cinco años (hasta ahora la opositora cumplió cuatro años y medio según el general), a pesar de que los abogados aseguran que el periodo expiraba el miércoles 27 de mayo.
Mientras que el rechazo a la manera de actuar de la junta aumenta en la comunidad internacional, más de 40 ministros de Relaciones Exteriores de Asia y la Unión Europea pidieron el cese de las restricciones a los partidos políticos en Birmania y una «liberación» rápida de las personas «detenidas».
Los ministros están reunidos en Hanoi para una reunión de la Asem (que incluye además de los 27 países de la UE a los diez miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, más China, Corea del Sur, India, Japón, Pakistán y Mongolia).