El presidente francés, Nicolas Sarkozy, se comprometió hoy ante el Europarlamento a no ceder a las presiones de China sobre la cuestión de los derechos humanos, prometiendo que Pekín no fijará ni su agenda ni sus reuniones.
En su presentación en la Eurocámara en Estrasburgo (este de Francia) como presidente en ejercicio de la Unión Europea (UE), Sarkozy sufrió una fuerte ofensiva de varios eurodiputados, entre ellos el líder de los Verdes, Daniel Cohn-Bendit, que calificó de «vergí¼enza» su decisión de asistir a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín el 8 de agosto.
«Es una vergí¼enza, es lamentable ir a la apertura de los Juegos Olímpicos», afirmó Cohn-Bendit, que vestía una camiseta negra con cinco esposas en lugar de los anillos olímpicos, subrayando que Sarkozy tenía una «ocasión de oro» de decir «No participaré en la mascarada del Partido Comunista chino».
Frente a estas críticas, el presidente francés respondió que había tenido «el acuerdo de todos» los dirigentes de la UE para asistir a esa ceremonia y que «no podía boicotear a una cuarta parte de la población mundial».
«Hay cosas que China no debe decir a los países europeos, y especialmente a Francia», estimó Sarkozy, en alusión a la oposición de Pekín a una eventual reunión entre el jefe de Estado francés y el líder espiritual de Tíbet, el Dalai Lama, en París.
«No corresponde a China fijar mi agenda ni mis reuniones», precisó el jefe de Estado francés.
De todos modos, Sarkozy no quiso decir si iba a reunirse o no con el Dalai Lama durante la visita de éste a Francia del 12 al 23 de agosto próximos.
La víspera, el embajador de China en París, Kong Quan, había sido convocado a la cancillería francesa tras haber advertido de que una reunión entre Sarkozy y el Dalai Lama durante su visita tendría «graves consecuencias» en las relaciones franco-chinas.
Tras criticar con dureza al embajador chino por su forma de actuar, Sarkozy agregó que «cada uno tiene el derecho de tener su opinión sobre el mejor modo» de defender los derechos humanos, indicando que «no es a través de la humillación de China que se le hará progresar» en esa cuestión.
De su lado, y a pesar de sus ataques, Daniel Cohn-Bendit aceptó una propuesta de Sarkozy de preparar con el canciller francés, Bernard Kouchner, una lista de prisioneros políticos, cuya liberación pedirá el presidente francés durante su viaje a Pekín.
Antes de la intervención de Sarkozy, los diputados europeos adoptaron una resolución muy moderada de los socialistas y conservadores que deplora la situación «preocupante» en China sin referirse sin embargo a un posible boicot a la ceremonia de los Juegos Olímpicos.
Buscan solución
El jefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy, que ejerce la presidencia rotativa de la Unión Europea (UE), declaró hoy en el Europarlamento en Estrasburgo (este de Francia) que espera proponer una solución al «no» irlandés al Tratado de Lisboa «en octubre o en diciembre» próximo.
«Iré el 21 de julio a Irlanda para escuchar y dialogar e intentar encontrar soluciones», indicó Sarkozy en su primera intervención ante el Parlamento Europeo desde que asumió la presidencia rotativa de la UE, el 1 de julio. «La presidencia francesa va a proponer un método y espero una solución en el mes de octubre o en diciembre», agregó.
«Es necesario no presionar a los irlandeses y al mismo tiempo saber en qué condiciones y con qué Tratado vamos a organizar las elecciones europeas» de junio de 2009, explicó Sarkozy. «Es necesario un poco de tiempo, pero no mucho», continuó el presidente francés, para quien no hay otra alternativa que el Tratado de Lisboa, que debe permitir que la UE funcione mejor con 27 miembros.
Ante el «no» en el referéndum irlandés del pasado 12 de junio, que coloca a Europa en una situación «crítica», Sarkozy pidió a la Eurocámara cooperar con la presidencia francesa para superar las dificultades. «Todos cargamos con una pesada responsabilidad. Debemos hacer de nuestras diferencias una fuerza al servicio de la Unión Europea que sufre, hacer de esas diferencias una oportunidad para tranquilizar a los europeos que están preocupados», subrayó.
Sarkozy recordó por otra parte las grandes prioridades de su presidencia de la UE, empezando por la adopción antes de fin de año del paquete de medidas propuesto por la Comisión Europea para luchar contra el calentamiento climático. «Si cada país comienza a renegociar el punto que le molesta, nunca llegaremos a un acuerdo. Y para ello pedimos al Parlamento movilizarse con nosotros para que el paquete sea adoptado de aquí a diciembre», declaró.