Ni los actores más glamorosos están exentos de padecer los efectos de la crisis.
Los problemas económicos a los que se enfrenta Nicolas Cage han provocado que pierda uno de sus tesoros más preciados: una mansión en el exclusivo vecindario de Bel-Air, en Los íngeles.
La propiedad inmobiliaria, que pretendía vender por 25 millones de euros, se encuentra ahora en manos de un prestamista, según varios medios estadounidenses.
El pasado mes de octubre, el actor presentó en los tribunales una demanda por valor de 14 millones de euros contra su antiguo gestor, acusándole de haber derrochado sus ingresos. í‰ste le respondió llamándolo manirroto.