Ni Harry Potter ni Crepúsculo, es el Popol Wuj


mario-cordero

En una encuesta realizada se evaluó el impacto de las lecturas escolares, las cuales nos “imponían” en la secundaria. De un listado tentativo de cien obras, personas de todas las edades (entre 17 y 96 años), eligieron estos diez libros como los más representativos:

Mario Cordero Ávila
mcordero@lahora.com.gt


1. “Popol Wuj”, de autor anónimo colectivo. 2. “Don Quijote de la Mancha”, de Miguel de Cervantes Saavedra. 3. “El señor presidente”, de Miguel Ángel Asturias. 4. “El Mío Cid”, de autor anónimo. 5. “Leyendas de Guatemala”, de Miguel Ángel Asturias. 6. “Diario” de Ana Frank. 7. “El Lazarillo de Tormes”, anónimo. 8. “La mansión del pájaro serpiente”, de Virgilio Rodríguez Macal. 9. “Romeo y Julieta”, de William Shakespeare. 10. “Los árboles mueren de pie”, de Alejandro Casona.

Es interesante esta encuesta, porque nos arroja el impacto de lo que el sector político nos ha “obligado” a leer.

Hoy día son otros libros, sobre todo por el agresivo mercadeo de las editoriales de libros escolares, las cuales hacen convenios de exclusividad con los colegios, y ofrecen a los padres de familia el paquete completo de las diez lecturas que el estudiante debe leer en el año, pagándolo, incluso, en cómodas mensualidades.

Actualmente, llama la atención los fenómenos editoriales, especialmente “Harry Potter” y recientemente “Crepúsculo”, obras dirigidas hacía un público infanto-juvenil. Sin embargo, se pueden observar a adultos de todas las edades enganchados a la saga del aprendiz de mago. A mí me parece muy bien que un niño, un adolescente lea “Harry Potter”, porque es una buena manera de introducirlo a la lectura; pero me da mucha grima que un adulto sea aficionado, compre las ediciones de lujo y no se haya perdido ni una sola película, pero que pasó de noche por “El Quijote” y lo considere aburrido.

Pero analizando el listado de antaño, en el siglo XX, es obvio que los libros que se leyeron a partir de la segunda mitad de la centuria han dominado. Cada título me sugiere una reflexión que detallaré a continuación.

“Popol Wuj”: ¡Extraordinario! Ni el más chauvinista de los chapines (y eso que hay muchos, ¡eh!) creería que este libro sería el que más impacto ha tenido y que ha recibido más menciones. El “Popol Wuj” es más sorprendente y surrealista que “Cien años de soledad”,  más entretenido que “Harry Potter”. Ojalá que nuestros maestros de Comunicación y Lenguaje insistan en que leamos este libro.

“Don Quijote de la Mancha”, “El Mío Cid” y “Lazarillo de Tormes”: Con la inclusión de tres libros españoles, se denota que los listados anteriores provenían de un modelo de lecturas español. Quizá, si hiciéramos el mismo ejercicio en España, éstos estarían también en los primeros lugares.

“El señor presidente” y “Leyendas de Guatemala”: asombrosa presencia de Miguel Ángel Asturias con dos títulos dentro de los primeros diez libros, sobre todo por el constante ninguneo hacia nuestro Premio Nobel de Literatura. No me cabe duda de que “El señor presidente” forma parte ya de nuestro inconsciente colectivo.

“Diario” de Ana Frank: Curiosa aparición, aunque explicable fácilmente. La claridad de prosa de Ana, así como vida como preadolescente viviendo en condiciones extremas, hace que su relato íntimo sea asimilable por los estudiantes de secundaria. Incluso, no dudo de que más de alguna joven se identificara plenamente con ella.

“La mansión del pájaro serpiente”: he aquí otro de los autores fundamentales de la literatura escolar en secundaria: Virgilio Rodríguez Macal. La corriente criollista, por su facilidad de pluma y entretenidas historias, hace que su lectura sea adecuada para adolescentes. Además de esta obra, también hubo numerosas menciones a “Carazamba”, y a “El mundo del misterio verde”.

“Romeo y Julieta”: ¿alguien leyó realmente esta obra teatral? Quizá sí, aunque supongo que muchos reconocen esta historia porque está muy presente en el inconsciente colectivo de los medios de comunicación y la publicidad. Sin embargo, la obra es relativamente pequeña y fácilmente asimilable para los estudiantes de secundaria, y que la hacen una buena opción para conocer a Shakespeare.

“Los árboles mueren de pie”: dudo de que esta obra haya sido tomada del currículum base español, porque seguramente la España de Franco jamás leyó a Casona (y creo que siguen sin leerlo). Considero que el éxito de esta obra, como parte del ideario del estudiante de secundaria, fue su popularidad en la puesta en escena, especialmente por parte de la Universidad Popular (UP).

Realicé esta reflexión el pasado lunes, con motivo del Día Internacional del Libro, sobre todo porque en esa jornada surge la pregunta fácil sobre qué libro se recomienda para que el estudiante empiece a leer. Y si me preguntaran, sin dudarlo, recomendaría el “Popol Wuj”, sobre todo la más reciente edición, en la asombrosa traducción de Sam Colop.