Ni con los Yankees ni con los Rangers


El lanzador Cliff Lee ya habí­a jugado con los Filis de Filadelfia, equipo que lo canjeó el año pasado. FOTO LA HORA: ARCHIVO

El agente libre alcanzó un acuerdo preliminar para un contrato por 100 millones de dólares y cinco años de duración anoche, dijo una persona cercana a las negociaciones a The Associated Press.


Este convenio está sujeto a que el pelotero, de 32 años, apruebe un examen médico de rutina, agregó la persona bajo condición de permanecer anónima porque el acuerdo aún no ha sido concluido.

Los Yankees de Nueva York y los Vigilantes de Texas recibieron llamadas la noche del lunes del representante de Lee, Darek Braunecker, quien les dijo que estaban fuera de la puja por los servicios del lanzador, informaron dos personas diferentes familiarizadas con esas negociaciones, y que también solicitaron permanecer anónimas porque no se ha hecho ningún anuncio al respecto.

Lee, galardonado con el premio Cy Young de la Liga Americana en 2008 rechazó ofertas más largas y lucrativas con el fin de regresar al equipo que ayudó a llevar a la Serie Mundial en 2009 tras un intercambio a mitad de temporada desde Cleveland.

Nueva York comenzó con una oferta de 138 millones de dólares por seis años para Lee, dijo la persona familiarizada con las negociaciones de los Yanquis. Luego de que el jardinero Carl Crawford accedió a un contrato por siete años y 142 millones de dólares con los Medias Rojas de Boston, los Yanquis aumentaron inmediatamente su oferta para Lee a 150 millones durante siete temporadas, agregó la persona.

Filadelfia dejó ir a Lee a Seattle como parte de un intercambio entre cuatro equipos que involucró a nueve jugadores en 2009, mientras que adquirió a Roy Halladay de Toronto con un contrato de 60 millones durante tres temporadas. Cuando los Filis firmen con Lee se unirá a Halladay, Roy Oswalt y Cole Hamels en la que serí­a considerada la mejor rotación en Grandes Ligas.

Elegido en la cuarta ronda del reclutamiento del 2000, Lee tiene foja de 102-61 con un promedio de carreras limpias admitidas de 3.85 en nueve temporadas en las mayores. Su desempeño en la postemporada ha sido excelente con foja de 7-2 y un promedio de efectividad de 2.13 para Filadelfia y Texas en los últimos dos años incluyendo 3-0 con un promedio de efectividad de 1.88 ante los Yankees.

Con la partida de Lee, los Vigilantes podrí­an mover al cerrador dominicano Neftalí­ Feliz a la rotación y podrí­an intentar adquirir al Cy Young de la Liga Americana del 2009 Zack Greinke en un canje con los Reales de Kansas City.

DESAIRE HISTí“RICO

Lo destacable de la firma de Cliff Lee con los Filis, es la forma en que el Gerente General de la organización, Rubén Amaro Jr., movió sus piezas para dejar «tendidos en el terreno» a los del Bronx y a los tejanos. Un movimiento magistral.

Amaro Jr. dejó que Cashman y Daniels se exhibieran, que se llevaran todos los reflectores, que hicieran públicos sus viajes para «cortejar» a Cliff Lee y que ocuparan todos los espacios en la prensa escrita, medios electrónicos, televisión y radio. Pero al final, asestó el golpe mortal sin necesidad de haberse «lucido» como sus contrapartes.

La llegada de Lee a los Filis los consolida como una de las potencias del viejo circuito y como favorito inmediato para llevarse su división y pelear por el boleto a la Serie Mundial. Es cierto que la rotación de los Gigantes se mantiene intacta y ya demostraron que es capaz hasta de ganar sin ofensiva un Clásico de Otoño, pero: ¿se pueden imaginar un grupo de abridores que incluya a Roy Halladay, Cole Hamels, Cliff Lee y Roy Oswalt?

Es como un sueño hecho realidad. Representa el tener prácticamente cuatro «Número uno», cuatro «ases» en una misma rotación y con una ofensiva más que balanceada, son muchas malas noticias para Bravos, Mets, Marlins y Nacionales, por lo menos.

Más allá del movimiento de ajedrez orquestado en el más profundo y oculto rincón de su oficina, Rubén Amaro Jr., no solo le da una bofetada enorme a los Yankees, sino que se vuelve a meter a la bolsa a la afición de Filadelfia, que no se encontraba muy contenta con el equipo, luego de no haber hecho esfuerzos por mantener a uno de sus consentidos: Jayson Werth. Durante todo el año vimos pancartas del público en el Citizens Bank Park pidiendo que se firmara de regreso a Werth a cualquier precio y cuando la directiva no dió respuesta positiva a esa situación, el descontento privó en la ciudad del «Amor Fraterno».

Hoy, con ese movimiento, Amaro ha regresado las sonrisas a los rostros de esa afición y parece que será por mucho tiempo. Porque ciertamente los Phillies perdieron a uno de sus baluartes en la ofensiva, pero han ganado a uno de los mejores lanzadores de los últimos años.

También es una bofetada histórica para los Yankees. Una organización acostumbrada a llevarse a quien se les dé la gana a base de billetes, ha recibido el desaire más grande de su historia. Algo a lo que no se pudieron negar ni Dave Winfield, ni Randy Johnson, ni CC Sabathia, entre muchos otros que engrosan esa lista de «tentados» por el imperio. Resulta increí­ble como el status de Cliff Lee cambió en unos cuantos minutos, pues de ser un héroe y casi tener una estatua como el gran salvador en el Bronx, ha pasado a ser persona non-grata en Nueva York, y no queremos ni imaginar lo que sucederá cuando los Filis tengan que viajar al Yankee Stadium para los juegos interligas, situación que, afortunadamente para Lee, no llegará por lo menos en el 2011. Pero la cuota de abucheos que el zurdo se llevará en cuanto eso suceda, sin lugar a dudas sera histórica.

Una situación que nos deja muchas consecuencias a corto plazo. Admirar el gran manejo de la situación de Amaro Jr. es para mí­ lo más importante. Pero también está la otra cara de la moneda: ¿qué van a hacer los Yankees? No se pueden quedar con los brazos cruzados, en primer lugar, porque saben que con su rotación actual será difí­cil competir por un boleto a la Serie Mundial y en segundo, y más importante, porque sus catalizadores de Boston les han «comido el mandado» en cuanto a las contrataciones invernales.

Mientras Adrián González y Carl Crawford llegan a Fenway Park, en el Bronx se quedaron con la puerta en las narices y eso no puede permitirse a estas alturas.

Es por ello que, mientras en Filadelfia comienzan a saborear lo que será una temporada espectacular con la mejor rotación de las mayores, en Nueva York la presión alcanzará el lí­mite en las próximas horas, y Brian Cashman tendrá también que sacar un «as bajo la manga».