íngrid Betancourt da las gracias por su liberación


Embargada de emoción, la ex rehén colombo-francesa íngrid Betancourt agradeció hoy a la Virgen Marí­a en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes (sur de Francia) la liberación de todos los rehenes y rogó por los que aún quedan en la selva.


«Gracias Marí­a, gracias por mi libertad, gracias por la vida», declaró en la gruta de Massabielle íngrid Betancourt, junto a monseñor Jacques Perrier, arzobispo de Tarbes y de Lourdes, que acababa de rezar el ángelus.

«Te suplico mi Marí­a querida, te quiero tanto, cuida de quienes quedaron tras de mí­, te necesitan, necesitan tu fuerza, tu esperanza y tu luz», añadió con el rostro radiante y un rosario en las manos.

Vestida de blanco con un chubasquero azul y los cabellos trenzados, íngrid Betancourt recitó el Ave Marí­a en compañí­a de sus familiares y miles de peregrinos congregados frente a la gruta bajo una lluvia torrencial.

Con los ojos cerrados o la mirada fija en la imagen de la Virgen que descansa en lo alto de la gruta, dio un fuerte y largo abrazo a su madre Yolanda Pulecio, a sus hijos Lorenzo y Melanie, a su hermana Astrid y a otros parientes.

Abriéndose paso entre la muchedumbre, empapada o a cubierto, semiprotegida por paraguas, Betancourt recibió una ovación y aplausos de los peregrinos, algunos de los cuales la besaron, la felicitaron efusivamente o lograron tocarla con la mano pese a que decenas de efectivos de las fuerzas de seguridad intentaban mantener un cordón hermético.

Con anterioridad, la ex candidata presidencial colombiana se recogió unos instantes a solas en la capilla de la Adoración, frente a la gruta de Massabielle, de donde salió con las manos juntas a la altura de su rostro.

En esa gruta Bernadette Soubirous vio a la Virgen 18 veces, del 11 de febrero al 16 julio en 1858, según la tradición católica.

Desde su llegada a Lourdes anoche los servicios de seguridad la mantuvieron apartada de periodistas y fotógrafos, pero hoy aceptó un encuentro con la prensa.

No dijo más que unas palabras centradas en Colombia desde una tarima de un hemiciclo de los Santuarios y se fue precipitadamente sin dar pie a preguntas.

«A Colombia, quiero decirles a mis compatriotas que los quiero, que aquí­ están en mi corazón, conmigo», afirmó en español.

«Que vine a dar las gracias a la Virgen por nuestra liberación, la de todos los que han sido liberados hasta hoy, y pedirle por todos aquellos que quedan en la selva, suplicándole que los libere prontamente. Eso es todo», agregó la ex rehén.

También intervino su hijo Lorenzo.

«Es un momento muy intenso, que esperaba. Mi madre nos dijo «es gracias a un milagro que estoy libre. Por tanto demos las gracias juntos a la Virgen Marí­a»», pidió.

«Mamá habí­a prometido que al final de su calvario pasarí­a por Lourdes. Es un paso muy emocionante», explicó.

Liberada el 2 de julio después de un calvario de más de seis años en la selva en manos de la guerrilla de las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC), íngrid Betancourt asegura haber resistido gracias a su familia y a su fe.

Pronto será recibida por el papa Benedicto XVI.