Neurologí­a aplicada a la educación


Llevo años escribiendo artí­culos, dando cursillos y, en fin, enfatizando la utilidad de saber más sobre la ciencia de la Neurologí­a y su aplicación al proceso educativo.

Raymond J. Wennier

Todo lo que hacemos en este mundo, lo hacemos utilizando el cerebro y sus funciones neurológicas. Desde hace muchos años los descubrimientos cientí­ficos nos han dado más información acerca de esas funciones cerebrales. Hay mitos que han sido disipados por esos descubrimientos y por lo tanto hay un aumento en el entendimiento acerca de cómo funciona el cerebro en diferentes situaciones y cómo puede el ser humano aprovechar esos nuevos conocimientos para lograr el mejor uso de sus potencialidades en su fase de aprendizaje. Es decir, sabemos más ahora sobre cómo aprende el ser humano en sus distintas etapas de crecimiento.

Nosotros, los educadores, tenemos que saber más cada dí­a acerca de la neurociencia para poder hacer uso de esta información para MEJORAR NUESTRAS ACCIONES en el AULA. Por lo tanto, quiero hablar de algunos conceptos en el campo de la neurociencia, que pueden ayudar a entender mejor cómo aprende el niño o el joven durante sus etapas de crecimiento.

La NEUROGí‰NESIS significa mucho en el proceso educativo porque ahora sabemos que ese es un proceso que produce nuevas neuronas en el cerebro humano. ¿Pueden imaginarse las implicaciones que ese descubrimiento conlleva cuando se trata a personas con deficiencias o daños cerebrales? Eso permitirá que «(…) con la atención adecuada y la constancia de esa atención» (RJW), podrán crearse nuevas conexiones neuronales y por consiguiente nuevas acciones a realizar. Esas neuronas nuevas están ligadas a la memoria, los ánimos y el aprendizaje en sí­. Si el maestro ignora como funciona el cerebro del estudiante, puede poner en riesgo el éxito de la formación de cada niño o joven. Este nuevo campo se llama Educación basada en el cerebro (Brain-based education). El cerebro está involucrado en y conectado a todo lo que el maestro y los alumnos hacen en el aula; por lo tanto el maestro debe poder explicar la razón y el por qué atrás de sus acciones en el aula. Por tal razón, las escuelas normales deben tener como parte integral la enseñanza de la neurociencia.

Siempre he hablado sobre la influencia del ambiente en el aprendizaje del ser humano. Giacomo Rizzolati de la Universidad de Parma en Italia, sugiere que las condiciones sociales del niño y del joven afectan al cerebro. Por lo tanto, la cultura social de cada escuela puede influenciar el progreso académico y emocional de cada alumno. El descubrimiento de NEURONES ESPEJO (mirror neurons) significa que desde bebés los niños imitan a otras personas, lo que provee evidencias anatómicas acerca del impacto de la relación de otros en el cerebro de cada uno. Las autoridades de las escuelas tienen que poner atención y tener cuidado con el ambiente social de la escuela.

El cerebro también tiene la capacidad de re-alambrarse por medio de la NEUROPLASTICIDAD. Las escuelas pueden influenciar en ese proceso por medio de practicar nuevas habilidades, lectura, meditación, artes, pensamiento de alto orden, etc. Sin embrago, este aprendizaje tiene que ser multisensorial y multidisciplinario. Esos dos elementos son primordiales en la metodologí­a de enseñanza que he mantenido por más de 40 años: Activa, interactiva, participativa, formativa, multisensorial e integradora.

En conclusión, los maestros y sus acciones en el aula afectan los cerebros de los alumnos todos los dí­as. Sólo pensando en los efectos del estrés, la nutrición, el ejercicio y las condiciones del ambiente social sobre las actividades cognoscitivas, la atención, la memoria y el estado emocional de los alumnos, es suficiente para que el maestro aprenda más sobre la neurociencia y su aplicación a la educación.