Negros nubarrones



Contra lo que decí­a en su propaganda un candidato en la primera vuelta, anunciando que «ya vienen tiempos mejores», la verdad es que el comportamiento de la economí­a mundial y especí­ficamente el alza en los precios del petróleo, acompañado de una baja en el precio del dólar en el mercado mundial, constituye una seria amenaza para el futuro nacional porque nosotros tenemos un sistema muy frágil y dependiente que puede colapsar si persiste el deterioro de la economí­a norteamericana.

Alguna vez se dijo que si en Estados Unidos tení­an catarro, aquí­ debí­amos prepararnos para una pulmoní­a y ahora lo que está ocurriendo con la economí­a norteamericana es mucho más que un simple catarro. Se trata de una crisis que pareció limitarse al tema inmobiliario, pero que se ha traducido en una pérdida de confianza del público y ahora los expertos hablan ya de un ajuste muy profundo en el valor de la moneda que llegó a ser la principal divisa mundial, pero que retrocede a paso acelerado.

Nosotros estamos inmersos en una contienda electoral que atrae el interés de alguna parte de la población, pero es de notar que ni siquiera los que más interés muestran por el tema polí­tico han reparado en las dificultades que se ciernen sobre el futuro por las implicaciones que tendrí­a un sostenido deterioro, que los expertos avizoran, en la mayor economí­a mundial y sus consecuencias tanto en el mundo desarrollado como en los paí­ses de menor desarrollo económico y social. El simple hecho de que se mantenga alto el precio del crudo es grave, no digamos si continúa aumentando su valor en el mercado mundial, puesto que somos un paí­s con alta dependencia y ya la Comisión Nacional de Energí­a Eléctrica advirtió que para el año próximo tendrá que incrementar el valor de la energí­a por el impacto del crudo en la generación térmica que sigue siendo un alto porcentaje.

De hecho, los precios de la canasta básica en Guatemala se han disparado y como no disponemos de mecanismos de mercado auténtico, porque el consumidor no tiene forma de hacer valer su influencia, se dan ya muchos abusos que ponen a la gente contra la pared. Es tan crí­tica la situación que hasta el gobierno del presidente Berger, que durante cuatro años evitó toda alza al salario mí­nimo, se ha preocupado y anuncia que antes de terminar el perí­odo hará un incremento tomando en consideración el deterioro del poder adquisitivo de los salarios.

Los paí­ses que tienen mejores sistemas sociales pueden compensar de alguna manera el impacto de una crisis económica como la que se está ya viviendo por el aumento general de precios, pero en casos como el de Guatemala el impacto es mucho mayor porque carecemos de esos instrumentos compensatorios y de esa cuenta la carestí­a se traduce en merma de la calidad de vida y ello puede tener consecuencias funestas.