Necesitamos Una Revolución Blanca


Eugenio_Fernandez

¿Y ahora quién podrá defendernos? Expresión clásica de la comedia mexicana “El Chapulín Colorado”. Todos sabemos que después de esta pregunta entraba el famoso Chapulín exclamando “yo…” Lamentablemente para nosotros no tenemos quién pueda defendernos de la situación actual que vive el país. Realmente como población estamos solos. Pero no todo está perdido. Nos tenemos los unos a los otros.

Eugenio R. Fernández
picandopiedragt@gmail.com


En esta situación de la inexistencia de Estado, los ciudadanos tenemos que empezar a confiar los unos con los otros. Esto es difícil en un país que se conoce tiene una población profundamente desconfiada. Pero si no empezamos poco a poco a organizarnos y trabajar conjuntamente para sacar al país adelante, teniendo la premisa clara que el Estado no cumple con el Artículo 1 de la Constitución Política que reza: “El Estado de Guatemala se organiza para proteger a la persona y a la familia; su fin supremo es la realización del bien común.” Realmente estaremos perdidos.

Mucha esperanza da ver a los jóvenes cuando se organizan y emprenden campañas como “Un Techo Para Mi País” ejemplo de que hay otra forma que se pueden hacer las cosas. En ausencia del Estado y de una forma más clara, transparente y eficiente estos patojos llevan un techo a las familias abandonadas y a nosotros nos llena el corazón al ver que aquí hay solidaridad, generosidad y decisión por cambiar las cosas y que estos muchachos han encontrado un sentido más profundo a su vida.

Este es el tipo de revolución que el país necesita. No más armas, no más división, no más lucha fratricida. Reconocernos hermanos es el primer paso. Darnos cuenta que el sistema histórico político de este país no ha funcionado y trabajar clavo a clavo para demostrar que otra vía es posible para que las cosas san un poco más homogéneas.

Necesitamos una “Revolución Blanca” como dice un gran amigo que permita llevar educación y desarrollo al área rural. Pero no con los ojos puestos en los Ministerios controlados por los sindicatos y pactos colectivos. No en el Estado que le busca raja a cuanta cosa hace. Somos nosotros los que podemos aportar algo, los que tenemos que tomar la iniciativa y hacer algo positivo por alguna comunidad.

Si no tenemos algo o alguien que podamos apoyar, vamos a nuestra Iglesia a nuestro Culto, adoptemos una aldea, una escuela, un puesto de salud y apoyemos, no solo financieramente, involucrémonos en la comunidad, en la escuela o en el puesto. Conozcamos a quién estamos apoyando. Sepamos su historia, compartamos la nuestra.

Si no creemos en un ser superior busquemos una ONG que nos guste, hay miles. Sociedad Protectora del Niño, Fundación Ayúdame a Vivir etc. Involucrémonos, seamos voluntarios, aunque sea un fin de semana al trimestre. Que nuestros hijos vean que los guatemaltecos son los que deciden su destino.

Hacer nada es la opción de los que su vida no tiene ningún sentido. El que le interese solo mantenerse en su comodidad, lo perderá todo. Si no cambiamos, si Guatemala no corrige el rumbo hoy, pronto no abra nada que hacer y lo más probable habrá más sangre corriendo por los poblados y ciudades. Todos los que pensamos podemos observar como el barco se dirige a un iceberg y si no cambiamos de rumbo el barco  va a chocar y se va hundir.

No esperemos a otro político que como Chapulín grita “YO” y al final solo nos  quedamos con el “no contaban con mi astucia”. De las pocas instituciones que en este país son vigentes de alguna forma es la familia.  Platiquemos hoy en familia que es lo que podemos hacer como familia, a quién podemos ayudar, escojamos lo que más nos guste y pongámonos en acción y a lo Nike “Just do it”. El país necesita de todos los buenos guatemaltecos, que son la mayoría, para salir adelante.