Uno de los factores fundamentales del sistema democrático es la libertad de expresión y la libertad de prensa, y precisamente ha sido la prensa la que se ha constituido en esa herramienta efectiva en contra de los abusos de los poderes del Estado. Estos, el legislativo, ejecutivo y judicial, son proclives a cometer errores, de hecho, en nuestro país pareciera que esto fuera el pan de cada día, y es ahí, donde el llamado cuarto poder ha jugado un papel encomiable en función del respeto al estado de derecho y al fortalecimiento de la misma democracia.
No está de más recordar que la prensa en Guatemala jugó un papel determinante para encaminar al país por el sendero democrático y por cierto a un costo bastante alto, ya que no fueron pocos los valientes periodistas que cayeron asesinados en nuestro suelo a causa de mentes enfermas, prepotentes e intolerantes. Es decir, ganarse ese espacio de expresarse con libertad no ha sido fácil en Guatemala, de ahí la importancia de no deslegitimar esta función poniendo al servicio de cualquier poder fáctico cualquier medio de comunicación de nuestro país. La objetividad, independencia, ética e imparcialidad deben ser baluartes insoslayables del periodismo en Guatemala.
Mantener la independencia de los medios de comunicación de los intereses de los grupos políticos y económicos del país, resulta fundamental para el sostenimiento y fortalecimiento del sistema democrático. Con esto no quiero decir que algún medio no pueda manifestarse públicamente a favor de candidato o proyecto político alguno, situación dable en sociedades políticamente maduras, como sucede en varios países desarrollados. Pero hay algo que los guatemaltecos definitivamente no podemos aceptar, y es el caso que se dio en este recién pasado proceso electoral cuando un matutino se prestó al manoseo y manipuleo de las encuestas con la intención de inducir el voto a favor de un candidato.
Da la impresión de que en Guatemala se trató de ensayar un nuevo tipo de sujeción politiquera, una que sugiere que el poder económico ya no se conforma, entre otras cosas, con esa captura del Estado que le ha significado los grandes negocios que se han pactado con un entrante poder Ejecutivo, como que la cosa va más allá, como que se tratara de copar también los medios de comunicación masivos del país para manejar este sistema electorero que tenemos, a su gusto y de acuerdo a sus intereses. Si esto resulta ser una realidad, la cuestión cívica que se nos plantea es como resistir a esta ofensiva que actúa en contra del pueblo de Guatemala, ¿será que necesitamos crear un quinto poder?, un nuevo poder que nos permita oponer una fuerza cívica ciudadana a esta nueva coalición dominante que busca prostituir al sistema democrático. Que conste que me refiero a una organización ciudadana que forje un arma colectiva de debate y de acción democrática y jamás a ninguna ley que restrinja arbitrariamente la libertad de expresión o de prensa. Algo que permita a la sociedad obligar a los medios a cumplir con el derecho sagrado que tiene todo ciudadano de acceder a una información verídica y no contaminada.