Necesitamos funcionarios probos, dignos, capaces y honrados


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Los guatemaltecos tenemos muchas necesidades, como habitantes de este país tenemos derechos y obligaciones, respecto a los primeros, somos muy buenos para requerirlos por parte del Estado, pero con nuestras obligaciones tratamos de hacernos los papos.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt


En materia ciudadana, nuestras necesidades fueron expuestas a los candidatos a dirigir el país en las elecciones del año pasado, en seminarios, foros, pláticas, peticiones verbales, por medios de comunicación masiva como televisión, periódicos, radiodifusoras y muchos medios más; con ello se supone que tuvieron el pleno conocimiento para que, una vez en el ejercicio del poder, resolver lo posible.

La queja más frecuente fue la corrupción de  los pasados gobernantes, el descaro, la desfachatez y la prepotencia que demostraron al pretender que lo sabían todo y lo podían todo, por lo que supuestamente resolvieron los problemas de acuerdo a su lógica común; con la base mental que el pueblo delegó el poder de decisión en ellos y por lo tanto ellos decidieron.

Apenas van cuatro meses del nuevo equipo gobernante y ya vimos problemas para la designación de FUNCIONARIOS PROBOS de nacimiento; pues aunque tuvieran los finiquitos requeridos, éstos no garantizan su  probidad en el ejercicio del poder al frente de las instituciones; también, se observa una falta de personas capaces que asuman los cuadros medios de las diferentes entidades administrativas del Organismo Ejecutivo, pues aún siguen en sus puestos funcionarios de la UNE que se caracterizan por su prepotencia, abuso y mala educación para con el público usuario.

Cito como ejemplos directos a la Dirección de Recursos Humanos y la planta central del Ministerio de Educación; donde los empleados y funcionarios IGNORAN que son servidores públicos, que se les paga para que trabajen y por lo tanto que le DEBEN RESPETO Y ATENCIÓN al público usuario;  sin embargo, la situación es otra: se comportan como PATRONES y CAPATACES al estilo de Tonatiuh (el verdadero) no su émulo. 

Respecto a la probidad, deja mucho que desear el caso de anomalías de los funcionarios señalados de forma pública, lo cual desde el punto de vista “moral” los inhabilita para el ejercicio de las funciones que actualmente realizan; sin embargo, se defienden y niegan las circunstancias ofreciendo probar su dicho con documentación que así los respalde. El pueblo espera que así sea para tener la certeza que sus administradores son HONRADOS, CAPACES y sobre todo HONESTOS y no se vuelva a repetir la misma situación y circunstancia de cada cuatro años, cuando los gobernantes empiezan a hacer lo que se les da la gana y ¿qué?

La esperanza de que TERMINE EL SAQUEO AL ESTADO es una de las necesidades principales por lo que la población votó por estos nuevos gobernantes; ahora les toca demostrar su CAPACIDAD, HONRADEZ y buen tino PARA LA DESIGNACIÓN DE SUS FUNCIONARIOS. De lo contrario… diremos: ¡vuelve la mula al trigo!