Dadas las actuales circunstancias, a Guatemala podría llamársele «el país de las eternas extorsiones» ya que en cualquier rincón del país están proliferando las conductas ilícitas de miembros de las pandillas juveniles denominadas «maras»; y la sociedad guatemalteca está en un punto de desesperación ideal para hacer efectiva la «ley del talión» con sus respectivas consecuencias.
La Policía Nacional Civil emprendió una lucha muy efectiva contra este flagelo delincuencial, y como plan piloto se desarrolla el programa «Cuéntaselo a Waldemar» en el municipio de Villa Nueva, de este departamento; donde es fructífero el trabajo ideológico desarrollado por los elementos encargados del mismo.
En Villa Nueva y en la zona 15 de esta ciudad los éxitos van en aumento, por ello se instauró también en el departamento de Petén; pero, es necesario que dicho plan – ya que resultó efectivo- se aplique en todo el país; porque el sistema de la extorsión crece cada día más y más, abarcando a los sectores productivos de la sociedad y a los pequeños comerciantes -léase tiendas de barrio o de colonia.
Hace pocos días, estuvo de visita en Guatemala la señora Christy McCampbell, subsecretaria del ramo de narcóticos de los Estados Unidos de América, y fue partícipe de una reunión donde se mostraron los logros obtenidos con la aplicación de este novedoso y efectivo plan para desbaratar los grupos delincuenciales; tengo entendido que ofreció la cooperación de su país para seguir en el combate a esta clase de delincuencia.
Es necesario reconocer los esfuerzos de las autoridades policiales guatemaltecas para combatir la delincuencia -en este caso, las pandillas-, y por ello, sugerimos, pedimos y hasta exigimos que el plan «Cuéntaselo a Waldemar» sea aplicado en todo el país; reconocemos que es necesaria la ayuda técnica de los Estados Unidos, en el sentido de capacitar a los agentes guatemaltecos en el aspecto psicológico y pedagógico para el desempeño de tan delicado trabajo.
Las tiendas de barrio desaparecen paulatinamente por las extorsiones a sus propietarios, llegándose al colmo que la tortillería de la esquina de mi casa, paga un «impuesto» semanal; ¡ESTO ES EL COLMO! Insistimos, si el plan «Cuéntaselo a Waldemar» ha sido exitoso, entonces, junten, agarren, seleccionen, escojan, elijan, prefieran a un grupo selecto de cada promoción de policías recién graduados y profesionalícenlos en esa rama policial; es absolutamente URGENTE, que Waldemar esté presente en todo el país.
También, que las actuales autoridades inquieran acerca de personas que tienen conocimientos policiales por haber sido becados o ex trabajadores de la PNC; y se les contrate para aplicar el conocimiento adquirido en el extranjero. Si los Estados Unidos de América nos proporcionan la ayuda necesaria, ¿qué están esperando las autoridades policiales guatemaltecas para aprovecharla?