Necesitamos a Waldemar en todo el paí­s


Dadas las actuales circunstancias, a Guatemala podrí­a llamársele «el paí­s de las eternas extorsiones» ya que en cualquier rincón del paí­s están proliferando las conductas ilí­citas de miembros de las pandillas juveniles denominadas «maras»; y la sociedad guatemalteca está en un punto de desesperación ideal para hacer efectiva la «ley del talión» con sus respectivas consecuencias.

Fernando Mollinedo

La Policí­a Nacional Civil emprendió una lucha muy efectiva contra este flagelo delincuencial, y como plan piloto se desarrolla el programa «Cuéntaselo a Waldemar» en el municipio de Villa Nueva, de este departamento; donde es fructí­fero el trabajo ideológico desarrollado por los elementos encargados del mismo.

En Villa Nueva y en la zona 15 de esta ciudad los éxitos van en aumento, por ello se instauró también en el departamento de Petén; pero, es necesario que dicho plan – ya que resultó efectivo- se aplique en todo el paí­s; porque el sistema de la extorsión crece cada dí­a más y más, abarcando a los sectores productivos de la sociedad y a los pequeños comerciantes -léase tiendas de barrio o de colonia.

Hace pocos dí­as, estuvo de visita en Guatemala la señora Christy McCampbell, subsecretaria del ramo de narcóticos de los Estados Unidos de América, y fue partí­cipe de una reunión donde se mostraron los logros obtenidos con la aplicación de este novedoso y efectivo plan para desbaratar los grupos delincuenciales; tengo entendido que ofreció la cooperación de su paí­s para seguir en el combate a esta clase de delincuencia.

Es necesario reconocer los esfuerzos de las autoridades policiales guatemaltecas para combatir la delincuencia -en este caso, las pandillas-, y por ello, sugerimos, pedimos y hasta exigimos que el plan «Cuéntaselo a Waldemar» sea aplicado en todo el paí­s; reconocemos que es necesaria la ayuda técnica de los Estados Unidos, en el sentido de capacitar a los agentes guatemaltecos en el aspecto psicológico y pedagógico para el desempeño de tan delicado trabajo.

Las tiendas de barrio desaparecen paulatinamente por las extorsiones a sus propietarios, llegándose al colmo que la tortillerí­a de la esquina de mi casa, paga un «impuesto» semanal; ¡ESTO ES EL COLMO! Insistimos, si el plan «Cuéntaselo a Waldemar» ha sido exitoso, entonces, junten, agarren, seleccionen, escojan, elijan, prefieran a un grupo selecto de cada promoción de policí­as recién graduados y profesionalí­cenlos en esa rama policial; es absolutamente URGENTE, que Waldemar esté presente en todo el paí­s.

También, que las actuales autoridades inquieran acerca de personas que tienen conocimientos policiales por haber sido becados o ex trabajadores de la PNC; y se les contrate para aplicar el conocimiento adquirido en el extranjero. Si los Estados Unidos de América nos proporcionan la ayuda necesaria, ¿qué están esperando las autoridades policiales guatemaltecas para aprovecharla?