Navidad, ¿tiempo de olvido?


Es increí­ble, pero en Guatemala hay épocas en las cuales es cuasi obligatorio olvidar la problemática nacional, la económica propia y todo asunto que venga a reflejarnos un contratiempo o contrariedad en el desarrollo del «tiempo de paz» que se debe vivir de acuerdo a las costumbres sociales y religiosas.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

Tres son esas épocas: 1ª.) La Semana Santa, tiempo de reflexión respecto a la crucifixión de Jesús y su papel religioso para la humanidad occidental; época de calor y tiempo para invertir en paseos; 2ª.) Las vacaciones de junio, medio año escolar; época en que casi todas las instituciones educativas otorgan un «merecido» descanso a la población estudiantil, quien ni lerda ni perezosa, deambula durante dos semanas sin oficio ni beneficio; y la 3ª.) La Navidad, época de recogimiento espiritual para celebrar el nacimiento de Jesús; el cual es aprovechado por comerciantes y los compradores compulsivos de mercaderí­as en «gangas».

Durante estas «vacaciones» y época de fin de año o tiempo de Navidad, el pueblo guatemalteco por arte de magia no desea saber más nada sobre los hueveos descarados de los diputados; los tránsfugas partidistas; los cada semana nuevos escándalos de robo/hurto/ desfalcos/saqueos de ex funcionarios; así­ mismo, de los problemas de seguridad que representa el transportarse en autobuses urbanos o extraurbanos; atracos al salir de bancos; en fin… ya no se quiere saber nada de nada.

¿Tiempo para olvidar? ¿Tiempo para tomar un nuevo aire y seguir adelante? ¿Tiempo para autoconvencernos que vivimos en un paí­s mejor que otros en el mundo? ¿Tiempo para beber y olvidar la rutina diaria con sus implicaciones económicas, sociales y espirituales? ¿Tiempo para prometernos cambios sustantivos en nuestra propia vida? En fin? ¿Tiempo para qué significa esta época de Navidad?

De acuerdo a quienes practican religiones de corte ideológico occidental, es un tiempo que deberí­a ser utilizado para la reflexión espiritual; promoviendo la aplicación de valores y principios morales y éticos cristianos, para lograr por lo menos, cambios significativos en la conducta del ser humano.

í‰poca de sobornos, pago de favores polí­ticos disfrazados de «regalos navideños»; incremento de las deudas personales debido al obligado consumismo de la temporada; compra de regalos innecesarios o sin utilidad; compra de ropa de «marca» para satisfacer la vanidad personal y un descomunal descuido en las finanzas internas que traerán como consecuencia una época de crisis económica en el principio del nuevo año por venir.

Tal vez parezca sin importancia lo antes descrito, pero es una de nuestras realidades; por supuesto, toda regla tiene su excepción y en términos generales así­ somos los guatemaltecos; ahora esperaremos el próximo año para darnos cuenta que la vida sigue igual.