Las pascuas de Navidad tienen magia, resonancia, universal también, y otros calificativos en beneficio directo de su apología. En base a estos factores gana espacios anticipados mediante el impacto emocional de la publicidad y su par la mercadotecnia a las alturas del mes de octubre.
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El ritmo acelerado de vida, con efectos en el orden psicomotriz y afectivo en especial, sustenta por lo visto esa actitud prematura. Misma que constituye a través de mensajes subliminales el aprestamiento del caso, gracias a campañas intensivas en los medios de comunicación masivos.
La innegable trasculturación actúa con cuestionable presión, objeto de planes en aras precisamente del esfuerzo ostensible de penetración. En general la población vota sus armas y sucumbe ante el arrollador evento; hay expectativas no reales, los más pobres siempre quedan marginados y discriminados.
Son notarias las estrategias puestas en práctica, entre ellas la anticipación, con conocimiento de causa en nuestro medio, sujeto fácil de bombardeos mentales. Y si a ello añadimos el componente innegable de ser al final de cuentas furibundos seguidores del apabullante consumismo todo está consumado.
Las políticas empresariales y comerciales dirigen al potencial clientelismo sus baterías intensivas, a sabiendas que el tendón de Aquiles es vulnerable, situación acertada. Así las cosas resultan viables y propicias dichas tendencias hasta alcanzar sus metas en común, superadas cada año.
De cualquier manera el público en su mayoría se muestra predispuesto a enrolarse bastante en el holgorio navideño, coyuntural bien explotada por lo visto. Influye a la reactivación anual de los ánimos el encanto que identifica a las tradicionales fiestas que hacen sentirnos niños a muchos.
La modalidad de una Navidad anticipada se traduce en concreto en música procedente de países lejanos en la radio y TV, delicia y afición de la muchachada. Imágenes multicolores en el ambiente; vendimias diversas de frutas, artesanías a montones, electrodomésticos, sin faltar el pino, la manzanílla, pastorcitos y Niños Jesús.
Tampoco quedan excluidos de esas corrientes anticipadas de Las Pascuas de Navidad adelantada, los mercados municipales, con el aditamento de callejeros que se visten de aserrín, flor de Pascua, pino y musgo: pareciera que la floresta se traslada a los confines capitalinos en oferta directa.
Qué difícil resulta a la larga tan siquiera imaginar que un acontecimientos religioso tan arraigado en las familias más conservadoras como es la Navidad sería manipulada. Sin embargo, los cambios concluyen por orillar a las culturas y creencias a derroteos muy diferentes, a su pesar sí.
Comerciantes e industriales mayoristas o de poca monta hacen suya la ocasión, mediante la madrugadora Navidad de aprovechar el circulante que tiene anticipos y después cascada con el aguinaldo obligatorio por mandato ley. Pero por carecer de previsión hay tendencia a derrocharlo por completo.
Aunque el adelanto del reloj y calendario en ese sentido aligera la conocida y corriente relación o eje temático de la oferta y la compra, a veces, existen variantes. Tal situación no llega a todos y todas por el ramalazo de la pobreza y extrema pobreza prevaleciente, pero el mundo es así.