Haber nacido en esta Tierra del Quetzal, para muchos es un privilegio y un honor; es como un sello, más bien un tatuaje invisible que se lleva en la piel. Y aunque se haya vivido lejos del país o actualmente se es migrante, siempre llevaremos en la sangre el ser chapines.
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Y, aunque todo esto pareciera fácil de comprender, no resultaba tan obvio en la reciente elección del Consejo Nacional del Migrante Guatemalteco (Conamigua), para su representante en Los íngeles, California, y Chicago, Illinois, entre otras ciudades.
Como ya es sabido, la elección del representante de Conamigua en Los íngeles ha estado detenida y por el momento no lo han hecho. Uno de los argumentos que se utilizaron para detener la elección, es que algunos de los candidatos, a pesar de ser guatemaltecos de origen, tenían ciudadanía estadounidense.
Algunos alegaban que ser ciudadano estadounidense no les permitía poder ser el representante de la ciudad para Conamigua. Los dos únicos candidatos en Los íngeles habían nacido en Guatemala; desde hace mucho tiempo, emigraron a Estados Unidos y hasta lograron adquirir la ciudadanía estadounidense.
Por eso, muchos decían que al preferir la ciudadanía estadounidense, se deja de ser guatemalteco. ¿Pero usted cree que esa será razón suficiente, para decir que se deja de ser chapín?
CONFLICTO
Ante las quejas que los candidatos a Conamigua no eran guatemaltecos, las autoridades prefirieron detener las elecciones. Para ese entonces, Pablo García, el cónsul de Guatemala en Los íngeles, opinaba que al ser ciudadano estadounidense se deja de ser chapín, y por tanto hay que restablecer la ciudadanía guatemalteca. Hay juristas que opinan lo contrario, al menos que se obtenga la nacionalidad americana, se perderá la guatemalteca, de lo contrario y con la ciudadanía, no se pierde la nacionalidad guatemalteca.
«Esto sólo se puede realizar en el departamento jurídico del Ministerio de Relaciones Exteriores y la persona debe demostrar un domicilio en Guatemala, porque sólo la recupera el que se va a regresar a vivir en el país», dijo el cónsul García, en declaraciones captadas por un diario de Los íngeles.
Según él, para recuperar la nacionalidad, el guatemalteco debe presentar original y fotocopia de su certificado de nacimiento, original y fotocopia del pasaporte extranjero, certificado de naturalización y una carta dirigida al Ministro de Relaciones Exteriores en la que expresa su voluntad de recuperar la nacionalidad porque quiere regresar a residir en Guatemala.
«La resolución final tarda entre de dos a tres meses», comentó García. «Recuperar la nacionalidad les permite estar en el país por más de noventa días, acceder a servicios que sólo tienen derecho los guatemaltecos y a mejores tarifas en las universidades».
En otras palabras, desde este criterio, al ganarse el derecho a ser ciudadano estadounidense, se deja de ser chapín.
Sin embargo, Carlos Roberto Calderón, director de la Fundación del Migrante Guatemalteco (Fundemi), ante este conflicto, aseguró que desde que se nace en Guatemala, no se puede dejar de ser guatemalteco, y que para demostrarlo, no es necesario regresar al país y vivir ahí. «La ley claramente dice que el trámite se puede hacer en las misiones diplomáticas o consulares», indicó Calderón. «La ley no dice en ninguna parte que, para recuperarla, la persona tiene que vivir allá».
¿SE DEJA DE SER CHAPíN?
í‰sta es la pregunta que se hizo La Voz del Migrante, sobre todo con la preocupación de que los cientos de miles de guatemaltecos que viven en Estados Unidos, podrían llegar a perder su nacionalidad.
Para ello, acudimos a Byron Vásquez, el presidente de la Casa de la Cultura de Guatemala en Los íngeles. Esta organización no participó en la elección del representante de Conamigua, por lo que no tienen ningún interés en tal disputa.
Byron Vásquez es de la opinión de que si se es ciudadano estadounidense, no se puede optar a un cargo público de Guatemala. Sin embargo, para Vásquez, el conflicto que se dio es un problema político, y que poco tiene que ver con los migrantes guatemaltecos. «En Estados Unidos, hay miles de guatemaltecos que huyeron del país porque eran víctimas del conflicto armado, y hoy están perdidos en un vacío legal».
O como se dijera en la película: «Ni de aquí ni de allá».
Pero lejos de la elección de Conamigua, la pregunta era: ¿podrá un guatemalteco perder su nacionalidad? Según Vásquez, el problema no es tanto el tener la nacionalidad o no; el problema es que el Estado de Guatemala no ofrece garantías a los guatemaltecos.
«Desde los Acuerdos de Paz, se garantizó que se iba a proteger a los guatemaltecos que huyeron por la guerra, y que se les iban a defender sus derechos. Al menos, unos 300 mil chapines salieron huyendo, y hoy están sufriendo por las redadas contra migrantes», expuso Vásquez.
De acuerdo con Vásquez, en la Casa de la Cultura de Los íngeles no necesitan que un chapín demuestre que es guatemalteco con pasaporte, cédula o cualquier documento. «Con que digan que es guatemalteco y en qué municipio nació, es suficiente para que le brindemos ayuda», dijo Vásquez.
LO CHAPíN
Roberto Penedo, subsecretario ejecutivo de Conamigua, explicó mejor la postura de esta institución al respecto. Según él, desde 1993, la Procuraduría General de la Nación (PGN) opinó que ningún guatemalteco que haya nacido en el país puede dejar de serlo. Por tanto, aunque se tenga doble nacionalidad, nadie puede decir que se dejó de ser guatemalteco.
Legalmente, explicó Penedo, hasta en 1996 se reconoce en Guatemala que se puede tener doble ciudadanía. Ahora bien, en el caso de que un chapín con doble ciudadanía pueda optar a un puesto público, como es el caso de ser representante de Conamigua, la misma PGN dejó en manos del consejo asesor de Conamigua el poder decidir. «Yo soy de la opinión que sí se puede», dijo Penedo.
«El mejor ejemplo es el propio vicepresidente Rafael Espada, que tiene la doble ciudadanía estadounidense-guatemalteco, y ocupa uno de los puestos más altos del país», ejemplificó Penedo. Además, recordó que en la misma Constitución Política de Guatemala se reconoce que no se le puede negar la nacionalidad guatemalteca a cualquier persona que haya nacido dentro del país.
En conclusión, si usted es migrante guatemalteco en Estados Unidos o cualquier otra parte del mundo, no se le puede negar el derecho de ser chapín, y no es necesario regresar al país para que le devuelvan la nacionalidad, o renunciar a otra ciudadanía para que le devuelvan la guatemalteca.
Si en algún momento, estando fuera del país o al regresar después de muchos años, se le niega su nacionalidad, recuerde que nadie se la puede negar; asesórese bien y acuda a las instancias de ayuda para que le ratifiquen su derecho de ser chapín.